1ª parte de 5-LA CORRIENTE ROSACRUZ DENTRO DE LA TEOSOFÍA A PRINCIPIOS SIGLO XX from JESÚS JURADO on Vimeo.
Textos, artículos y referencias para reconstruir la historia del cristianismo y del pensamiento occidental. Una aproximación filosófica al pensamiento cristiano.
El 26 de abril de 2008 se celebró en el Hotel Meliá de Valladolid una mesa redonda bajo el título: "EL CRISTIANISMO INTERIOR", en la que se leyeron las siguientes ponencias: por parte de Juan Almirall "Cristianismo Antiguo: Filosofía, Misterio y Dogma", Jesús Rodríguez "Prisciliano a través de sus textos" y Sergi Grau "El Cristianismo Heterodoxo en la Edad Media". Tras dicho evento surgió la idea de crear un blog en el que se pudieran encontrar textos, artículos y referencias sobre la HISTORIA DEL CRISTIANISMO Y DEL PENSAMIENTO OCCIDENTAL en su dimensión más amplia. Este blog intenta ser una ayuda para aquellos que buscan más información sobre autores y movimientos cristianos, así como de su entorno cultural, que en definitiva han modelado el pensamiento y la espiritualidad de Occidente.
lunes, 21 de marzo de 2011
viernes, 4 de marzo de 2011
ARTEMISA DE EFESO
Hechos de los Apóstoles, Cap. 19"24 Cierto platero, llamado Demetrio, que labraba en plata templetes de Artemisa y proporcionaba no pocas ganancias a los artífices,25 reunió a éstos y también a los obreros de este ramo y les dijo: «Compañeros, vosotros sabéis que a esta industria debemos el bienestar;
26 pero estáis viendo y oyendo decir que no solamente en Efeso, sino en casi toda el Asia, ese Pablo persuade y aparta a mucha gente, diciendo que no son dioses los que se fabrican con las manos.
27 Y esto no solamente trae el peligro de que nuestra profesión caiga en descrédito, sino también de que el templo de la gran diosa Artemisa sea tenido en nada y venga a ser despojada de su grandeza aquella a quien adora toda el Asia y toda la tierra.»
28 Al oír esto, llenos de furor se pusieron a gritar: «¡Grande es la Artemisa de los efesios!»
29 La ciudad se llenó de confusión. Todos a una se precipitaron en el teatro arrastrando consigo a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de viaje de Pablo.
30 Pablo quiso entrar y presentarse al pueblo, pero se lo impidieron los discípulos.
31 Incluso algunos asiarcas, que eran amigos suyos, le enviaron a rogar que no se arriesgase a ir al teatro.
32 Unos girtaban una cosa y otros otra. Había gran confusión en la asamblea y la mayoría no sabía por qué se habían reunido.
33 Algunos de entre la gente aleccionaron a Alejandro a quien los judíos habían empujado hacia delante. Alejandro pidió silencio con la mano y quería dar explicaciones al pueblo.
34 Pero al conocer que era judío, todos a una voz se pusieron a gritar durante casi dos horas: «¡Grande es la Artemisa de los efesios!»
35 Cuando el magistrado logró calmar a la gente, dijo: «Efesios, ¿quién hay que no sepa que la ciudad de los efesios es la guardiana del templo de la gran Artemisa y de su estatua caída del cielo?
36 Siendo, pues, esto indiscutible, conviene que os calméis y no hagáis nada inconsideradamente.
37 Habéis traído acá a estos hombres que no son sacrílegos ni blasfeman contra nuestra diosa.
38 Si Demetrio y los artífices que le acompañan tienen quejas contra alguno, audiencias y procónsules hay; que presenten sus reclamaciones.
39 Y si tenéis algún otro asunto, se resolverá en la asamblea legal.
40 Porque, además, corremos peligro de ser acusados de sedición por lo de hoy, no existiendo motivo alguno que nos permita justificar este tumulto.» Dicho esto disolvió la asamblea."

jueves, 16 de diciembre de 2010
"Plotino, introducción y selección de textos" Juan Almirall
En las Eneadas Plotino dedica una gran parte de la obra a describir al Alma, que podríamos decir, es el tema central de dicha obra. Si bien es cierto que Plotino vuelve al pitagorismo inicial de Espeusipo, y desarrolla una Teología Trinitaria, también lo es que su teoría de los tres Dioses está estrechamente vinculada al Alma. Alma y Noûs son dos aspectos de la realidad, vivimos en el seno del Alma, un alma cósmica que también tiene inteligencia, una Inteligencia que además se ordena según el tercer principio, más allá de estos dos, el Primer Principio: el Uno, que identifica con el Bien. El Uno o el Bien, origen de todas las cosas, respecto del cual se ordenan todas las realidades del mundo inteligible, las formas, en el plano del Noûs, del que puede predicarse la Belleza, al estar perfectamente ordenado según y a imagen del Uno. Por tanto, Dios, el Primer Principio, ya no es Intelecto puro o divino, está más allá del Intelecto, y por tanto, su contemplación precisa de una visión interior que trascienda lo intelectual.Del Uno proceden todas las cosas, pues es causa de todo, y a él vuelven las cosas, que se elevan en simplicidad y perfección. Tres son pues los fundamentos de la realidad o hipóstasis: el Uno, el Noûs, que nos eleva hasta aquel, y el Alma, que debe ser purificada. Esto en el plano cósmico, y como el plano microcósmico es reflejo de aquel otro por semejanza, podemos decir que el alma humana también tiene un noûs particular, que puede penetrar en el mundo del Noûs divino, el plano de las formas, e incluso, puede elevarse hasta la visión interior del Uno, que también se encuentra en ella, como principio. La contemplación de las formas, siguiendo a Platón en el Banquete, es posible por una meditación sobre lo bello, hasta la Belleza en sí, que es una multiplicidad unificada inteligible, y la elevación hasta el Uno, es posible por medio de una meditación sobre la luz misma, que iluminaba aquellas formas.
En Plotino hay también una cierta identificación entre las hipóstasis y el cosmos, las almas viven y forman parte de la gran Alma cósmica e hipostática. A su vez, esta gran Alma cósmica es fruto de la actividad del Noûs divino, en su afán por alcanzar al Uno, Alma, Noûs y Uno son tres dioses ontológicos, identificados con el cosmos sensible, y sus aspectos más sutiles e imperceptibles.
Meditación sobre la Belleza
“Pues del mismo modo también el alma, una vez aislada de los apetitos que tiene a través del cuerpo porque trataba con él en demasía, desembarazada de las demás pasiones y purificada de lo que quedó a solas, depone toda fealdad, que trae su origen de la otra naturaleza… Una vez el alma se ha purificado, se hace forma y razón, se vuelve totalmente incorpórea e intelectiva y se integra toda ella en lo divino, de donde nace la fuente de lo bello y todas las cosas de la misma estirpe parecidas a lo bello. Un alma subida al noûs realza, por tanto, su belleza. Ahora bien, el noûs y las cosas derivadas de él son la belleza propia, que no ajena, ya que entonces es realmente sólo alma. Y por eso se dice con razón que, para el alma, el hacerse buena y bella consiste en asemejarse a Dios (el Noûs), porque de él nacen la Belleza y la ora porción de los seres… como cerrando los ojos, debes trocar esta vista por otra y despertar la que todos tienen pero pocos usan. ¿Y qué es lo que ve aquella vista interior? Recién despierta, no puede mirar del todo las cosas brillantes. Hay que acostumbrar, pues, al alma a mirar por sí misma, primero las ocupaciones bellas; después cuantas obras bellas realizan no las artes, sino los llamados varones buenos; a continuación, por la vista en el alma de los que realiza las obras bellas. ¿Que cómo puedes ver la clase de belleza que posee un alma buena? Retírate a ti mismo y mira. Y si no te ves aún bello, entonces, como el escultor de una estatua que debe salir bella quita aquí, raspa allá, pule esto y limpia lo otro hasta que saca un rostro bello coronando la estatua, así tú también quita todo lo superfluo, alinea todo lo torcido, limpia y abrillanta todo lo oscuro y no ceses de labrar tu propia estatua hasta que se encienda en ti el divinal esplendor de la virtud, hasta que veas a la moderación asentada en un santo pedestal. Si has llegado a ser esto, si has visto esto, si te juntaste limpio contigo mismo sin tener nada que te estorbe para llegar a ser uno de ese modo y sin tener cosa ajena dentro de ti mezclada contigo, sino siendo tú mismo todo entero solamente luz verdadera no mesurada por una magnitud, ni circunscrita por una figura que al aminore ni, a la inversa, acrecentada en magnitud pro ilimitación, sino absolutamente carente de toda medida como mayor que toda medida y superior a toda cantidad; si te vieras a ti mismo transformado en esto, entonces, hecho ya visión, confiando en ti mismo y no teniendo ya necesidad del que te guiaba una vez subido ya aquí arriba, mira de hito en hito y ve. Este es, en efecto, el único ojo que mira la gran Belleza… Porque, en su subida, llegará primero al Noûs, y allá sabrá que todas las Formas son bellas y dirá que la Belleza es esto: las Ideas, fundándose en que todas las cosas son bellas por éstas, por la progenie y sustancia del Noûs.” (I.6, 9).
“Represéntate, pues, mentalmente la imagen luminosa de una esfera abarcando en su interior todos los seres, sea que estén en movimiento, sea que estén en reposo, o mejor, unos en movimiento y otros en reposo. Reteniendo esta imagen, fórmate ahora otra suprimiendo mentalmente la masa. Suprime también el lugar y toda representación mental de la materia, y no trates meramente de sustituir esa esfera por otra de menor volumen, sino que, invocando al dios hacedor de la esfera reprensada, suplícale que venga. Y vendrá: vendrá trayendo consigo su propio universo con todos los dioses incluidos en él, siendo uno y todos” (V.8, 9).
Meditación sobre el Uno
“Esto es lo que quería dar a entender el precepto de los misterios de acá de no revelarlos a los no iniciados: partiendo de que aquel espectáculo no es revelable, prohibió manifestar la divinidad a cualquier otro que no haya tenido la suerte de verla por sí mismo. Puesto que no eran dos cosas, sino que el vidente mismo era una sola cosa con lo visto – diríase no “visto”, sino “aunado” –, si el vidente lograra recordar en quién se transformó durante su consorcio con aquél, obtendría un retrato mental de aquél. Ahora bien, él mismo era una sola cosa sin tener en sí diversidad alguna ni con respecto a sí mismo ni con respecto a otra cosa, porque ningún movimiento había en él: ninguna cólera, ninguna apetencia de otra cosa se hacía presente en él, una vez subido arriba; ni siquiera un razonamiento ni un pensamiento. Ni era el mismo en absoluto, si hay que decir esto, sino que, como arrobado o endiosado, se quedó en soledad serena y en estado de imperturbabilidad, sin desviarse con su esencia a ninguna parte ni girar en torno a sí mismo, sino en reposo absoluto y convertido, por así decirlo, en reposo. Tampoco asomaba belleza alguna; sobrepasó ya aun la belleza, superando ya aun el coro de las virtudes como quien se adentró en el interior del aditum dejando atrás las estatuas que hay en el templo… Aquello otro tal vez no era espectáculo, sino un modo distinto de visión: éxtasis, simplificación, donación de sí mismo, anhelo de contacto, quietud e intuición que ronda en busca de acoplamiento. Todo ello, para contemplar lo que hay dentro del aditum… Ahora bien, estar en sí misma sola y no en el ser, es estar en aquél. Porque uno mismo se transforma no en esencia, sin en algo más allá de la esencia, en tanto trata uno con aquél. Si, pues, alguien logra verse a sí mismo transformado en esto, tiene en sí mismo una imagen de aquél. Y si partiendo de sí mismo como imagen se remonta hasta el modelo, alcanzará la meta de su peregrinación. Más si decae de la contemplación, reavive su propia virtud interior, obsérvese a sí mismo adornado con esas virtudes, y se verá aligerado de nuevo yendo a través de la virtud hasta la inteligencia y sabiduría y a través de la sabiduría hasta aquél. Y ésta es la vida de los dioses y la de los hombres divinos y bienaventurados: un liberarse de las demás cosas, de las de acá, un vivir libre de los deleites de acá y un huir solo al Solo (fygê mónou pròs mónon).” (VI.9.11).
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lunes, 13 de diciembre de 2010
Relaciones entre filosofía griega y cristianismo antiguo
Queremos publicar en este post una pequeña muestra, una pequeña aportación de las muchas posibles, que consideramos, no obstante, de interés para el estudio comparativo de la filosofía neoplatónica y el cristianismo. Se trata de un fragmento del tratado de Porfirio “Sobre el precepto: conócete a ti mismo”, extractos I y IV conservado por Estobeo en su Florilegium y otro de una homilía de Basilio el Grande del mismo título.
“Como descendiendo aquí abajo somos revestidos con el hombre exterior y que caemos en el error de creer que lo que vemos de nosotros somos nosotros mismos, el precepto conócete a ti mismo viene a propósito para dar a conocer qué facultades constituyen nuestra esencia… Platón tiene razón al recomendarnos en el Filebo que nos separemos de lo que nos rodea y nos es ajeno, a fin de conocernos a nosotros mismos a fondo, para saberlo que es el hombre inmortal y lo que es el hombre exterior, imagen del primero, y aquello que pertenece a cada uno de ellos. Al hombre interior pertenece la inteligencia perfecta, la cual constituye el hombre mismo, del cual somos la imagen. Al hombre exterior pertenece el cuerpo con los bienes que le conciernen. Es necesario conocer cuáles son las facultades propias de cada uno de estos dos hombres y qué cuidados conviene dedicar a cada uno de ellos, para no preferir la parte mortal y terrestre a la parte inmortal y volverse así objeto de risa y piedad en la tragedia y la comedia de esta vida sin sentido; enfin, para no conceder a la parte inmortal la bajeza de la parte mortal y venir a ser miserables e injustos por ignorancia de aquello que debemos a cada una de estas dos partes”
A continuación el texto de Basilio de Cesarea:
“Examina quién eres y conoce tu naturaleza. Sabe que tu cuerpo es mortal y tu alma inmortal; sabe también que hay en nosotros dos vidas, la una propia al cuerpo y pasajera, la otra esencial al alma y sin límite. Obsérvate tú mismo, es decir, no te unas a las cosas mortales como si fuesen inmortales, y no desprecies las cosas eternas como si fuesen perecederas. Desdeña la carne: pues es perecedera. Ayuda a tu alma: pues es inmortal. Obsérvate con la mayor atención con el fin de conceder a la carne y al alma lo que conviene a cada una de ellas: a la carne el alimento y el vestido, al alma los principios de piedad, de dulces costumbres, la práctica de la virtud y la represión de las pasiones.”
Saludos cordiales de Jesús Rodríguez
“Como descendiendo aquí abajo somos revestidos con el hombre exterior y que caemos en el error de creer que lo que vemos de nosotros somos nosotros mismos, el precepto conócete a ti mismo viene a propósito para dar a conocer qué facultades constituyen nuestra esencia… Platón tiene razón al recomendarnos en el Filebo que nos separemos de lo que nos rodea y nos es ajeno, a fin de conocernos a nosotros mismos a fondo, para saberlo que es el hombre inmortal y lo que es el hombre exterior, imagen del primero, y aquello que pertenece a cada uno de ellos. Al hombre interior pertenece la inteligencia perfecta, la cual constituye el hombre mismo, del cual somos la imagen. Al hombre exterior pertenece el cuerpo con los bienes que le conciernen. Es necesario conocer cuáles son las facultades propias de cada uno de estos dos hombres y qué cuidados conviene dedicar a cada uno de ellos, para no preferir la parte mortal y terrestre a la parte inmortal y volverse así objeto de risa y piedad en la tragedia y la comedia de esta vida sin sentido; enfin, para no conceder a la parte inmortal la bajeza de la parte mortal y venir a ser miserables e injustos por ignorancia de aquello que debemos a cada una de estas dos partes”
A continuación el texto de Basilio de Cesarea:
“Examina quién eres y conoce tu naturaleza. Sabe que tu cuerpo es mortal y tu alma inmortal; sabe también que hay en nosotros dos vidas, la una propia al cuerpo y pasajera, la otra esencial al alma y sin límite. Obsérvate tú mismo, es decir, no te unas a las cosas mortales como si fuesen inmortales, y no desprecies las cosas eternas como si fuesen perecederas. Desdeña la carne: pues es perecedera. Ayuda a tu alma: pues es inmortal. Obsérvate con la mayor atención con el fin de conceder a la carne y al alma lo que conviene a cada una de ellas: a la carne el alimento y el vestido, al alma los principios de piedad, de dulces costumbres, la práctica de la virtud y la represión de las pasiones.”
Saludos cordiales de Jesús Rodríguez
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miércoles, 24 de noviembre de 2010
"Las etapas de introducción del Noûs", Juan Almirall
Los latinos tradujeron la palabra griega "noûs" con la palabra "intelectum". Los "noeta" griegos se convirtieron en los "inteligibles" latinos, otra forma de llamar a las ideas platónicas o los universales medievales, y el "noeros logos" la razón intelectiva. De manera que con el título "etapas de introducción del Noûs", queremos hablar de las etapas de introducción del "intelecto", pues no siempre se habló de intelecto, y cuando se habló del tema no se habló siempre de la misma manera.
De entrada hay que apuntar que el Noûs de Anaxágoras, que es el primer gran teórico del intelecto, es una suerte de demiurgo ordenador de la materia del cosmos, un demiurgo al que Platón personaliza y transforma en un Dios creador a imagen de los "noeta", es decir, de los inteligibles. Inteligibles que Platón ordena según una jerarquía, en cuya cúspide se encuentra el trascendental de los trascendentales, la idea de Bien de la "República" o el "Uno" de la doctrina no escrita, y descrita hasta la saciedad por los Neoplatónicos. El Noûs para los filósofos de la antigüedad estaba relacionado con el Cielo: el orden cósmico está ordenado y regido por el Intelecto. Dios, el Creador, es un Intelecto, y el Cosmos es la plasmación de su actividad intelectual. De manera que para un filósofo antiguo, pensar era la misma actividad que mover las esferas celestes, era conectar con la actividad intelectiva de Dios. Precisamente, Aristóteles coloca un motor intelectual en cada una de las esferas planetarias. Y se suponía que la mente divina era más y más refinada a medida que se alejaba de la Tierra, lo que nos mostraría un camino intelectivo por el universo, de esfera en esfera, cada vez más refinado, pues cada una de las esferas representaba un rango superior en la jerarquía de los inteligibles, tal y como lo había expuesto Platón. Estas ideas se perpetúan a lo largo de la Edad Media, hasta aproximadamente el siglo XIII, por lo que podemos decir que, en esencia, el pensamiento medieval es pensamiento antiguo hasta el siglo XIII. Lo que sucede es que los rangos del intelecto celeste se convierten en los rangos de la jerarquía angélica, en una adaptación más o menos forzada de la filosofía del Noûs a partir de las Escrituras, de donde salen nueve rangos de seres angelicales: ángeles, arcángeles, principados, etc. hasta los Querubines y Serafines. Pensar para un medieval, incluso para los filósofos árabes, como Avicena y Averroes, será conectar con los distintos rangos de intelectos angélicos, que son los que aproximan el pensamiento divino a los seres humanos.
Si queremos hablar de etapas de introducción del intelecto, es porque nos resulta evidente que los seres humanos nunca han percibido de la misma manera esa realidad que es el intelecto. En el transcurso del período histórico vemos con mucha claridad que en los primeros rastros de cultura no existe una idea clara de intelecto, como se nos muestra a partir del siglo V - IV a.C., entre los filósofos atenienses. Si bien la literatura litúrgica y mítica de la antiguedad da una cierta importancia a la inteligencia, Ulises, por ejemplo, es un héroe, no porque sea fuerte y poderoso, sino porque es listo; la diosa Atenea, nacida de la cabeza de Zeus, es una diosa inteligente y muy apreciada, patrona de Atenas, una ciudad donde encontramos los principales desarrollos de la filosofía del Noûs. Filosofía que irrumpe de forma un poco brusca en nuestro panorama cultural, por lo que a menudo se habla del paso del mito al logos, un misterio todavía no aclarado en profundidad.
Pero si observamos nuestra forma de pensar, nos daremos cuenta de que pensamos de dos maneras diferentes: con imágenes y con discurso, es decir con mitos y con logos. El llamado período histórico de la humanidad, se mueve entre la forma de pensar imaginativa o fantástica de los antiguos, más próxima a los sueños, y el discurso o logos de los modernos, es decir, el pensamiento con palabras. La filosofía aparece cuando el ser humano comienza a pensar con palabras, cuando comienza a utiliza el noeros logos, la razón intelectiva, al menos cuando empieaza a dejar rastros culturales de que la está usando...
Otro fenómeno que no puede pasar inadvertido al observador del desarrollo cultural, es que el ser humano se mueve entre la expresión de formas de conciencia grupal primitivas a las formas de expresión de un conciencia individual más moderna.
Si observamos estos dos fenómenos en paralelo, a saber, la evolución de una forma de pensar imaginativa mítica a una forma de pensar discursiva racional, y el desarrollo de la conciencia grupal hacia una conciencia individual, no podemos dejar de concluir que las formas de pensar han tenido que influir en el desarrollo de la conciencia individual o viceversa.
De entrada hay que apuntar que el Noûs de Anaxágoras, que es el primer gran teórico del intelecto, es una suerte de demiurgo ordenador de la materia del cosmos, un demiurgo al que Platón personaliza y transforma en un Dios creador a imagen de los "noeta", es decir, de los inteligibles. Inteligibles que Platón ordena según una jerarquía, en cuya cúspide se encuentra el trascendental de los trascendentales, la idea de Bien de la "República" o el "Uno" de la doctrina no escrita, y descrita hasta la saciedad por los Neoplatónicos. El Noûs para los filósofos de la antigüedad estaba relacionado con el Cielo: el orden cósmico está ordenado y regido por el Intelecto. Dios, el Creador, es un Intelecto, y el Cosmos es la plasmación de su actividad intelectual. De manera que para un filósofo antiguo, pensar era la misma actividad que mover las esferas celestes, era conectar con la actividad intelectiva de Dios. Precisamente, Aristóteles coloca un motor intelectual en cada una de las esferas planetarias. Y se suponía que la mente divina era más y más refinada a medida que se alejaba de la Tierra, lo que nos mostraría un camino intelectivo por el universo, de esfera en esfera, cada vez más refinado, pues cada una de las esferas representaba un rango superior en la jerarquía de los inteligibles, tal y como lo había expuesto Platón. Estas ideas se perpetúan a lo largo de la Edad Media, hasta aproximadamente el siglo XIII, por lo que podemos decir que, en esencia, el pensamiento medieval es pensamiento antiguo hasta el siglo XIII. Lo que sucede es que los rangos del intelecto celeste se convierten en los rangos de la jerarquía angélica, en una adaptación más o menos forzada de la filosofía del Noûs a partir de las Escrituras, de donde salen nueve rangos de seres angelicales: ángeles, arcángeles, principados, etc. hasta los Querubines y Serafines. Pensar para un medieval, incluso para los filósofos árabes, como Avicena y Averroes, será conectar con los distintos rangos de intelectos angélicos, que son los que aproximan el pensamiento divino a los seres humanos.
Si queremos hablar de etapas de introducción del intelecto, es porque nos resulta evidente que los seres humanos nunca han percibido de la misma manera esa realidad que es el intelecto. En el transcurso del período histórico vemos con mucha claridad que en los primeros rastros de cultura no existe una idea clara de intelecto, como se nos muestra a partir del siglo V - IV a.C., entre los filósofos atenienses. Si bien la literatura litúrgica y mítica de la antiguedad da una cierta importancia a la inteligencia, Ulises, por ejemplo, es un héroe, no porque sea fuerte y poderoso, sino porque es listo; la diosa Atenea, nacida de la cabeza de Zeus, es una diosa inteligente y muy apreciada, patrona de Atenas, una ciudad donde encontramos los principales desarrollos de la filosofía del Noûs. Filosofía que irrumpe de forma un poco brusca en nuestro panorama cultural, por lo que a menudo se habla del paso del mito al logos, un misterio todavía no aclarado en profundidad.
Pero si observamos nuestra forma de pensar, nos daremos cuenta de que pensamos de dos maneras diferentes: con imágenes y con discurso, es decir con mitos y con logos. El llamado período histórico de la humanidad, se mueve entre la forma de pensar imaginativa o fantástica de los antiguos, más próxima a los sueños, y el discurso o logos de los modernos, es decir, el pensamiento con palabras. La filosofía aparece cuando el ser humano comienza a pensar con palabras, cuando comienza a utiliza el noeros logos, la razón intelectiva, al menos cuando empieaza a dejar rastros culturales de que la está usando...
Otro fenómeno que no puede pasar inadvertido al observador del desarrollo cultural, es que el ser humano se mueve entre la expresión de formas de conciencia grupal primitivas a las formas de expresión de un conciencia individual más moderna.
Si observamos estos dos fenómenos en paralelo, a saber, la evolución de una forma de pensar imaginativa mítica a una forma de pensar discursiva racional, y el desarrollo de la conciencia grupal hacia una conciencia individual, no podemos dejar de concluir que las formas de pensar han tenido que influir en el desarrollo de la conciencia individual o viceversa.
"Regularidad o tradición en la Francmasonería", Juan Almirall
PRIMER ENCUENTRO INTERNACIONAL DE LOGIAS DE INVESTIGACIÓN
Historia y tradición iniciática en Europa
22, 23 y 24 de noviembre
Barcelona 2010
Biblioteca Pública Arús
Historia y tradición iniciática en Europa
22, 23 y 24 de noviembre
Barcelona 2010
Biblioteca Pública Arús
Hoy se clausura este primer encuentro internacional de Logias de Investigación, que ha contado con la participación de historiadores vinculados a la Gran Logia de España, la Logia de investigación británica Quator Coronati de la United Grand Lodge of England, la Logia de Investigación Villard de Honnecourt de la Gran Loge Nationale Française o del Grupo de Investigación Alpina de la Grande Loge Suisse Alpina, entre otros.
Para un profano, destaca del encuentro la preocupación por la "regularidad" de la Francmasonería. Parece que intenta implantarse una nueva denominación menos agresiva para las logias contientales de filiación británica: "Logias de tradición", término que parece preocupar más a los hermanos continentales, que a los británicos, que siempre han tenido claras sus raíces, dado que no ha habido interrupciones o cambios bruscos en sus actividades masónicas. Con el vocablo "tradicional" se introduce un término acuñado por René Guénon, que viene a significar un poco lo mismo: regular o tradicional, en definitiva, es casi peor la segunda solución, pues desarraiga la Francmasonería ilustrada y progresista de la tradición masónica.
Sin duda la espiritualidad es el gran tema que separa a los hermanos francmasones, como parecía insistir Patrick Bouché de la Logia Villard de Honnecourt. Y es que la supresión del "concepto Dios" de las reuniones masónicas impide la reconciliación. También se escapó la afirmación de que la Francmasonería es la única y verdadera vía iniciática de Occidente y que lo demás son copias (proferida por primera vez por René Guénon), expresión que lamentablemente se puede escuchar en prácticamente todas las agrupaciones iniciáticas occidentales.
El gran problema de Occidente es que ha perdido su tradición espiritual e iniciática, y en el punto en el que nos encontramos domina la inseguridad. La iniaciación es una herramienta en el camino de la realización humana, la meta es la unión con el Todo.
Dios, el Uno, no es ningún concepto, es una necesidad para el que transforma su conciencia individual y separada. René Guénon comenzó su carrera literaria con una introducción a las doctrinas del Vedanta (advaita), filosofía que realza la idea de Unidad sin segundo de la Divinidad, de dichas doctrinas deberíamos aprender que la autenticidad, la regularidad, no la da la afiliación de una logia, ni siquiera la recepción de una determinada iniciación, sino el nivel de realización humana hacia la Unidad. El ser humano realizado no necesita afirmar su regularidad o tradicionalidad, ¡simplemente la irradia!, y ve la unidad en todas las cosas, no la separación.
Cuando uno viaja a la India, tierra del Vedanta, comprende un poco mejor que la Unidad se expresa en la diversidad, que la diversidad es la mayor riqueza de la Unidad. En India cada día nace un nuevo linaje una nueva tradición. Los linajes y tradiciones los crean los seres humanos realizados, que han alcanzado la perfecta unidad con lo Divino. Un Guru reune a sus discípulos y les trasmite su imagen de Dios. ¡Claro que hay charlatanes! pero son los que precisamente se empeñan en demostrar que ellos son los auténticos. Los grandes y santos Gurus no necesitan ser presentados, ellos no tienen ninguna necesidad de afirmar su autenticidad, pues ellos tienen su mente controlada, y todo su ser volcado en la contemplación de la perfecta Unidad de lo Divino.
Para un profano, destaca del encuentro la preocupación por la "regularidad" de la Francmasonería. Parece que intenta implantarse una nueva denominación menos agresiva para las logias contientales de filiación británica: "Logias de tradición", término que parece preocupar más a los hermanos continentales, que a los británicos, que siempre han tenido claras sus raíces, dado que no ha habido interrupciones o cambios bruscos en sus actividades masónicas. Con el vocablo "tradicional" se introduce un término acuñado por René Guénon, que viene a significar un poco lo mismo: regular o tradicional, en definitiva, es casi peor la segunda solución, pues desarraiga la Francmasonería ilustrada y progresista de la tradición masónica.
Sin duda la espiritualidad es el gran tema que separa a los hermanos francmasones, como parecía insistir Patrick Bouché de la Logia Villard de Honnecourt. Y es que la supresión del "concepto Dios" de las reuniones masónicas impide la reconciliación. También se escapó la afirmación de que la Francmasonería es la única y verdadera vía iniciática de Occidente y que lo demás son copias (proferida por primera vez por René Guénon), expresión que lamentablemente se puede escuchar en prácticamente todas las agrupaciones iniciáticas occidentales.
El gran problema de Occidente es que ha perdido su tradición espiritual e iniciática, y en el punto en el que nos encontramos domina la inseguridad. La iniaciación es una herramienta en el camino de la realización humana, la meta es la unión con el Todo.
Dios, el Uno, no es ningún concepto, es una necesidad para el que transforma su conciencia individual y separada. René Guénon comenzó su carrera literaria con una introducción a las doctrinas del Vedanta (advaita), filosofía que realza la idea de Unidad sin segundo de la Divinidad, de dichas doctrinas deberíamos aprender que la autenticidad, la regularidad, no la da la afiliación de una logia, ni siquiera la recepción de una determinada iniciación, sino el nivel de realización humana hacia la Unidad. El ser humano realizado no necesita afirmar su regularidad o tradicionalidad, ¡simplemente la irradia!, y ve la unidad en todas las cosas, no la separación.
Cuando uno viaja a la India, tierra del Vedanta, comprende un poco mejor que la Unidad se expresa en la diversidad, que la diversidad es la mayor riqueza de la Unidad. En India cada día nace un nuevo linaje una nueva tradición. Los linajes y tradiciones los crean los seres humanos realizados, que han alcanzado la perfecta unidad con lo Divino. Un Guru reune a sus discípulos y les trasmite su imagen de Dios. ¡Claro que hay charlatanes! pero son los que precisamente se empeñan en demostrar que ellos son los auténticos. Los grandes y santos Gurus no necesitan ser presentados, ellos no tienen ninguna necesidad de afirmar su autenticidad, pues ellos tienen su mente controlada, y todo su ser volcado en la contemplación de la perfecta Unidad de lo Divino.
martes, 9 de noviembre de 2010
"ENTORNO CULTURAL DEL CRISTIANISMO ANTIGUO", Juan Almirall
Hemos dado un vistazo a las fuentes judías, antecendente incuestionable del Cristianismo. Sin embargo, el judaísmo farisáico que determinó la primera fase del Cristianismo, además se caracterizó por una marcada influencia helenística. Por eso, vamos a intentar aproximarnos a las fuentes helenísticas y sus sucesivas incorporaciones al conjunto dogmático Cristiano. Sin duda, la principal incorporación es la de Pablo, que era un judío fuertemente helenizado, y su fariseísmo estaba teñido de importantes influencias helenísticas, sobre todo de la Escuela Estoica. Por ello, algunas mentes eruditas han intentado encontrar puntos de contactos con el Neoestoicismo romano, en particular de Séneca, que además fue contemporáneo de Pablo. Sin duda, el Estoicismo es la escuela filosófica más extendida en el Imperio y en la época. Pero el estoicismo medio y el neoestoicismo está fuertemente afectados por el sincretismo filosófico y religioso de lo que se ha llamado eclecticismo académico, de Antíoco de Ascalón, seguido por Cicerón, que combina, principalmente, las doctrinas estóicas del gran Posidonio de Apamea, con un cierto platonismo y peripatetismo. Antíoco de Ascalón viajó a Alejandría con su maestro Filón de Larisa, el último de los grandes autores escépticos y que cierra la etapa del escepticismo académico. En Alejandría dejó escuela, y unos años más tarde veremos aparecer una figura ecléctica fundamental en toda la filosofía platónica y neoplatónica, que finalmente se llegará a imponer, entre los últimos reductos del helenismo, y que fue el judío Filón de Alejandría, con sus doctrinas sobre el Lógos y el Noûs, y su interpretación filosófica de la Escritura. Sin duda, la segunda gran incursión del Cristianismo en el Helenismo fue la de Orígenes de Alejandría, que en realidad era un simple continuador y seguidor de Filón en su labor exegética, siguiéndo la interpretación alegórica de la escuela judía de Filón, en la misma Alejandría. Orígenes encuentra en los comentarios filonianos una fácil justificación de la doctrina cristiana del Padre y del Hijo, en particular, en la doctrina sobre el Noûs y el Lógos de Filón. Pero, ni Filón fue un gran filósofo, ni tampoco lo fue Orígenes. A pesar de que a ellos se debe un nuevo producto cultural, que absorverá todo el debate religioso a partir del siglo III: la Teología Cristiana. Los judíos pronto abandonarán las cuestiones teológicas y cosmológicas, heredadas del debate filosófico y metafísico, quedando de forma residual algunas cuestiones en su tradición mística, y se centraron en la interpretación de la Ley y la ética del pueblo judío. Sin embargo, los teólogos cristianos encontraron una nueva distracción en la construcción del dogma, que a la vez, permitía vehiculizar importantes cuestiones políticas, entre las principales sedes patriarcales del Imperio. La Teología Cristiana no era otra cosa que la herencia de Orígenes, sin duda el más grande teólogo de la Cristiandad, que, en realidad, fue un mal filósofo, pues dejó gran cantidad de temas por resolver y no presentó un sistema coherente y sólido, como sí lo hicieron los grandes filósofos de la Escuela Neoplatónica, despreciados abiertamente, pero admirados en secreto, por una gran cantidad de teólogos cristianos, que vieron muy limitadas sus posibilidades de especulación y experiencia, por culpa del dogma y el poder, que condicionaba y limitaba su pensamiento. Plotino, el más grande de la Escuela Neoplatónica, Porfírio el padre de los Universales, Jámblico el teurgo y matemático, y Proclo de Licia, el más grande de todos los dialécticos e interpretes de Platón. Antes de todo ello, el Cristianismo tuvo que batallar con algunas religiones que ganaban adeptos en el Imperio, como eran la Religión Egipcia de Isis y el Hermetismo, la religión de los Oráculos Caldeos, los Misterios de Mitra, tal vez demasiado sangrientos, para una sensibilidad que estaba cambiando, y una Religión Helénica, que incorporaba el Orfismo, y que poco a poco intentaba organizarse. La Religión griega encontraba una más fácil adaptación a la teología filosófica, muy en boga entre las clases cultas del Imperio. Intentaremos presentar algunas de estas doctrinas, muchas de las cuales fueron literalmente plagiadas, otras forzadas y violentadas, para construir la Teología dogmática del Cristianismo, que adolecía de una importante falta de originalidad. La construcción del pensamiento cristiano tiene dos fases: a) la fase inicial, caracterizada por la particular visión universalista del fariseísmo helenizado de Pablo; b) la incorporación de la filosofía helenística en el debate sobre el dogma cristiano, a partir del siglo III, de la mano de Orígenes de Alejandría. La aportación de los Padres Apologistas, como Justino y compañía, es bastante pobre, y sus tediosas obras, son de poca enjundia filosófica.
Etiquetas:
Cristianismo primitivo,
Filosofía,
Helenismo
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