sábado, 26 de abril de 2014

(2014-04-18)- El Hermetismo filosófico- Introducción al Corpus Hermeticu...

HERMETISMO FILOSÓFICO, INTRODUCCIÓN AL CORPUS HERMETICUM

(2014-04-17)- 2/2- Egipto y Grecia unidos por una misma filosofía (por J...

HERMETISMO: EGIPTO Y GRECIA UNIDOS POR UNA MISMA FILOSOFÍA, SEGUNDA PARTE.

(2014-04-17)-1/2- Egipto y Grecia unidos por una misma filosofía (por J...

HERMETISMO: EGIPTO Y GRECIA UNIDOS POR UNA MISMA FILOSOFÍA, PRIMERA PARTE.

jueves, 19 de diciembre de 2013

SOBRE EL CANTO LITÚRGICO, por Juan Almirall Arnal

En algunas entradas anteriores hemos hablado de los cambios que se advierten en el estudio comparado de las religiones, y que podrían estar relacionados con la evolución de la conciencia, en un proceso hacia la individuación, tal como proponía el psiquiatra suizo C.G. Jung. Concretamente, hablamos de tres formas básicas y diferentes de entender a Dios, el mundo y el ser humano. Las religiones más primitivas, como pudieron ser las religiones egipcia, mesopotámicas o la religión védica (la religión de los Vedas, no las religiones sectarias que se agrupan hoy en el concepto más amplio de "hinduismo"), concebían los dioses como fuerzas de la naturaleza, rectoras del cosmos, en constante relación con éste y que se revelaban a través de los sonidos imperceptibles, que solo los sabios-videntes o mejor clariaudientes, podían escuchar, estas fueron las religiones de los sabios, las formas más antiguas de religión, en el marco de grandes civilizaciones, que tenían mucho que ver con el chamanismo. Los himnos más antiguos de los Veda-samhîta (colecciones de himnos para cantar en los sacrificios de fuego) ponen una gran atención en la pronunciación y formulación de los mantra o versos, que son expresión del movimiento cósmico y con él se integran, haciendo del ser humano una criatura privilegiada en el orden universal, dado que es capaz de reproducir y hacer audibles los sonidos que mueven todo el universo, pudiendo participar con su canto de este devenir universal.
Un segundo momento, en el proceso de evolución hacia formas más individualizadas de conciencia, se aprecia en el binomio "religiones de dioses humanizados" y teología. Con "religiones de dioses humanizados" nos referimos a tipos de religiosidad donde los dioses principales no son fuerzas de la naturaleza, sino que encarnan fuerzas psíquicas, de entre las cuales se impusieron formas de monoteísmo que designaban al Intelecto como divinidad suprema, por lo que rápidamente estas religiones de dioses humanizados desarrollaron teologías o metafísicas sobre el Ser, el Intelecto, los Números divinos y otras categorías del pensar conceptual, como formas supremas de la divinidad. Esta religiosidad cambió sus formas litúrgicas, mucho menos "gramaticales" y más "expresivas". Con estos dos conceptos ponemos de relieve el valor del lenguaje como forma de participación del ser humano en lo divino, en el marco de este proceso evolutivo. En un primer momento, las reglas de recitación condicionaban la ejecución correcta de la liturgia, pues una incorrecta ejecución de la recitación del mantra podría condicionar la suerte del sacrificio o ritual realizado. Ello propició la existencia de una literatura sobre gramática y fonética muy antigua, en la que se establecían las normas de ejecución correcta de la liturgia, es, por tanto, una liturgia muy reglamentada, que exige la pericia de una casta sacerdotal, cuya principal dedicación, desde la infancia, es el estudio de las reglas de ejecución de la liturgia. Cuando hablamos de formas "expresivas" de la liturgia nos referimos a formas más "emocionales" de ejecución, en el que se pierden las normas gramaticales, en pro de una forma más sentida de expresión, el canto bizantino es fruto de esta mayor expresividad, el lamento por el sufrimiento padecido por la divinidad, se muestra en una ejecución mucho más libre del canto litúrgico. Este segundo momento en la historia de la religiosidad está determinado por la concepción mucho más humana de la divinidad, dioses que expresan sentimientos y que en realidad representan distintas manifestaciones de la psique humana, con la divinidad suprema representada por el Intelecto. Esta evolución va desde los dioses humanizados y la introducción de los héroes semidioses, que por lo general son hijos de un dios y un mortal, que se presentan en la poesía épica, propia de la casta de los guerreros, y que destacan los ideales éticos, principalmente, asociados con una concepción militar de la vida, y termina en las complejas teologías que son herederas de la primera filosofía metafísica, que especula sobre las distintas categorías del pensar, y que entroniza al Ser, el Intelecto, el Uno, y otras formas conceptuales de entender a la divinidad. Esta teología entra en crisis a partir del siglo XVII y XVIII, pero los gérmenes de esta crisis se pueden rastrear en la teología tomista sobre la unidad del intelecto humano y la escolástica nominalista, que reduce las Ideas universales a meros conceptos mentales. 
En el tercer momento no vamos a entrar, aunque queremos apuntar que está relacionado con las concepciones modernas en las que se concibe el cosmos y la materia en términos absolutos, digamos que estamos en una época en la que el ser humano solo le queda hacer metafísica de la materia y el universo, donde no existen formas artísticas de liturgia, digamos que la liturgia ha sido substituida por el estudio científico y académico, en el que todo lo que no es técnica también se encuentra en crisis, pues no sirve para nada. Vivimos en una época de afirmación de la individualidad, donde lo único sagrado son los derechos individuales, lo cual culmina este proceso de individuación, y genera importantes preguntas sobre ¿y ahora qué? Por ello se va imponiendo una cierta espiritualidad individualmente comprendida, en el marco de una tremenda olla de grillos que son los canales de difusión de información y comunicación, donde el estrés fruto de la gran ansiedad que genera la hiper comunicación y super masificación de información, que nuestras mentes tienen que procesar a diario, conducen hacia la necesidad de silencio y meditación, que van ganando terreno a cualquier otra forma de religiosidad.
Pero volvamos a las dos formas litúrgicas que hemos denominado "gramaticales" y "expresivas", pues ellas nos pueden aportar alguna luz sobre la evolución de la conciencia de la que hablaba C.G. Jung. Fuerzas de la naturaleza, como los dioses egipcios o védicos, próximos al chamanismo, donde lo complejo tal vez no sean los elementos rituales, sino la ejecución del ritual. Complejas reglas de ejecución o "reglas sin significado" como las llamaba Fritz Staal, donde el factor decisivo no es lo que se dice, sino el cómo se dice. La gramática sánscrita ordena los sonidos articulados en seis grupos principales, según el punto de articulación consonántico, que por orden de profundidad puede ser velar, palatal, cerebral o retroflejas, dentales, labiales y silbantes. Los cinco primeros grupos se dividen en sonidos sordos, sonoros y nasalizados, y los dos primeros tienen formas aspiradas. Lo que clasifica y ordena perfectamente los sonidos consonánticos, según punto de articulación, como si de una notación musical se tratase. El sonido consonántico se produce cuando el aliento (el espíritu) encuentra un obstáculo en su recorrido a través de la garganta y por la boca, puede suceder una oclusión en la garganta generando sonidos velares, o bien en el paladar, o al atravesar la zona dental o labial. Los sonidos consonánticos son significativos, es decir, la carga de significado de una palabra procede de las consonantes o de grupos de consonantes, las vocales en sí, por el contrario, no son significativas, están cargadas de expresividad y emotividad, es decir, con la vocal se pone un cierto énfasis emocional, por ello si queremos agredir a alguien no le diremos "¡iiiii!", sino "¡aaaaa!", por ejemplo. La vocal es un sonido que se produce cuando el aliento no encuentra ningún obstáculo en la garganta, paladar o boca, sino que depende de la variación en la altura de la lengua y la posición de los labios, es un sonido abierto, que expresa mejor aspectos emotivos de una lengua.
Ello hace que la recitación litúrgica sea más o menos expresiva, en función del protagonismo que tengan las vocales en el canto, frente a las consonantes. El canto bizantino, por ejemplo alarga las vocales y juega con el sonido vocálico, dándole expresividad y emotividad a la litúrgico. Mientras que la recitación védica pone un mayor acento en el uso de los sonidos consonánticos, en el uso de una gama mucho más amplia de consonantes, que, por otra parte, el griego no tiene. Las reglas de recitación védica son muy estrictas y sus normas gramaticales condicionan la forma litúrgica, donde no hay expresividad, sino un complejo juego de articulación de sonidos.
Ejemplo de recitación védica se puede escuchar en el siguiente vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=xCQCSN38KYY. Una buena muestra de canto bizantino se puede escuchar en el siguiente vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=RwFYUJb03d0.
La liturgia védica tenía por objeto conectar con las fuerzas de la naturaleza, sus sonidos consonánticos eran el reflejo de los movimientos del cosmos en su constante devenir, solo los sabios videntes podían escuchar estos sonidos inaudibles y plasmarlos en el juego de complejas reglas gramaticales, donde una gran gama de sonidos era necesaria para mostrar el juego universal, al que el ser humano se encontraba conectado y participaba a través del canto litúrgico. Pero la religión cambió con el ser humano, mucho más individualizado que el vidente naturalista, el poeta litúrgico canta los sentimientos y emociones de los dioses humanizados, por ello encuentra en el griego, una lengua con una gama mucho menor de sonidos, una vía de expresión adecuada, donde el juego con las vocales plasma mucho mejor las nuevas relaciones con la divinidad, que son más de orden emotivo y donde el sentimiento precisa de una fuerza expresiva que solo las vocales pueden dar.

viernes, 16 de agosto de 2013

LOS YOGUIS CRISTIANOS: EL YOGA EN LA TEOSOFÍA Y LA ROSACRUZ, POR JUAN ALMIRALL

 
                
 

Rosacruz utilizada por el Dr. Rudolf Steiner en sus Dramas de Misterios
Rosacruz de Max Heindel

Cualquier persona conocedora de los aforismos del Yoga de Patañjali verá muy claramente que las novedades que se introdujeron en el movimiento esotérico de finales del siglo XIX y principios del XX tenían que ver con dicha obra y las etapas del Yoga que allí se describen. Determinadas posturas, mudras, kriyas, bandhas, control de la energía vital o prânayama, absorción de la mente hacia el interior (pratyahara), concentración, meditación, son prácticas propias del Yoga. La transformación del cuerpo etérico o pránico, la transfiguración de un cuerpo de luz, era una práctica yógica, que se alcanzaba por medio de determinados ejercicios respiratorios y la meditación en los chakras. Algunos yogis indios entendieron que Jesús debió conocer esto de alguna manera, pues veían en los Evangelios y en algunas partes de la Biblia la descripción velada de estas técnicas. Por su parte teósofos y rosacruces modernos introdujeron muy conscientemente estas técnicas en sus trabajos espirituales. Podemos decir que el Yoga y sus prácticas se encuentra detrás del renacer espiritual que comenzó en Occidente de la mano de la Sra. Blavatsky y sus seguidores, así como de los grandes maestros rosacruces.
En 1861 Babaji, un Yogâvatar procedente de los Himalayas, tomó contacto con Lahiri Mahasaya, al que le reveló algunas técnicas o kriyas, consistentes en lo que se denomina pranayama y pratyahara, para acelerar el desarrollo del vehículo etérico o vital y dominar la mente. Se trata de distintas técnicas de respiración y meditación que permiten al practicante retener el carbono que se exhala en la respiración normal, y como una planta ir modificando el propio cuerpo etérico o vital. En los ejercicios de meditación el practicante de los mismos conseguía tener una imagen muy clara de los chakras y del ascenso de la serpiente Kundalini a través de la espina dorsal. Además, por el uso de una serie de mudras, el yogi podía ver determinados colores y luces, en la pantalla interior del tercer ojo, a la altura del entrecejo. Estas son algunos de los resultados de la práctica de los kriyas que enseñó Babaji a Lahiri Mahasaya y que le pidió que diera conocer al mundo.
Símbolo de la Self Realization Fellowship de Sw. Yogananda
Discípulo de Lahiri Mahasaya fue Sri Yukteswarananda Giri, un monje que conoció a Lahiri en Benarés en 1884. Yukteswarananda era monje hindú, miembro de la Orden de Swamis fundada por Adi Shankara, y pertenecía al linaje Giri o de las Montañas. Fundo dos ashram en Bengala. En 1894 Sri Yukteswarananda se encontró con su Param-guru, Babaji, quien le encargó que escribiera un libro sobre la Biblia, comparándolo con la filosofía védica. El mismo año Swami Yukteswarananda publicó la obra “La ciencia sagrada”, donde mostraba, básicamente, que la transfiguración de Jesucristo era fruto de un proceso espiritual que se podía alcanzar con la práctica de ciertos kriyas. Unos años después, Yukteswarananda pidió a su discípulo Swami Yogananda Paramahansa que fuera a Occidente a enseñar las técnicas del Kriya Yoga, que podrían ayudar a los cristianos a vivir exactamente el proceso que narran los Evangelios. Yogananda llegó a Estados Unidos en 1920, donde fundó la Self Realization Fellowship, desde donde impartió sus enseñanzas de Kriya Yoga e inició en las mismas a miles de personas de todo el mundo occidental, escribiendo un sinfín de libros sobre el tema, de entre los que destaca la voluminosa obra The Second Coming of Christ: The Resurrection of the Christ Within You (La Segunda Venida de Cristo: La resurrección del Cristo que mora en tu interior).
En el año 1879 los fundadores de la Sociedad Teosófica, Helena Petrovna Blavatsky y el Coronel Olcott se trasladaron a India y establecieron la sede central de la Sociedad en Bombay, y finalmente, en 1882 adquirieron una gran extensión de terreno en Adyar, un suburbio de la ciudad de Madrás (Chennai), donde todavía hoy se encuentran la sede central de la Sociedad Teosófica. Los contactos de muchos teósofos con India fueron fluidos y abundantes. La Dra. Annie Besant y C.W. Leadbeater conocieron, gracias a dichos contactos y sus prácticas esotéricas, algunas de las técnicas y kriyas para tomar conciencia de los centros vitales llamados chakras, que trataban, sobre todo, con los miembros de la Escuela Esotérica de la Sociedad Teosófica, cuyos grados eran el de Probacionista y el Discípulo en el Sendero. Desde el año 1895 hasta el año 1904 la Dra. Besant y C.W. Leadbeater escriben algunas obras que sin duda inspiraron a todos los teósofos de la época, incluido a los maestros rosacruces. De este período son las siguientes obritas: El sendero del discipulado (1895) y El cristianismo esotérico (1901) de la Dra. Besant, y Los auxiliares invisibles (1896) y Clarividencia (1899), en estas obras se explicaba las dos primeras etapas del sendero: el probacionismo y del discipulado, así como la manera de trabajar con los auxiliares invisibles en estados de trance y sueño. Desde finales del siglo XIX y hasta el año 1909, ya bajo la presidencia de la Dra. Besant, la Sociedad Teosófica fue un canal de difusión de doctrinas y prácticas yogicas, así como del Kundalini Yoga.
En el año 1902 el Dr. Rudolf Steiner se integra en la Sociedad Teosófica como Presidente de la Sección Alemana, dirige también la Escuela Esotérica de dicha Sociedad. En el año 1904 publica dos obras clave: Teosofía y Cómo se adquiere el conocimiento de los mundos superiores: un sendero moderno de iniciación. Durante estos años, por una parte, el Dr. Steiner daba sus conferencias sobre ciencia oculta a amplios grupos de oyentes e interesados, y además trabajaba con grupos reducidos de personas, que a veces no superaban las tres personas, en el ámbito de la Escuela Esotérica de la Sociedad Teosófica. A los probacionistas de este grupo les conminaba a meditar por la mañana y por la noche, a hacer un ejercicio de retrospección de los acontecimientos, sentimientos y pensamientos del día; además, tenían que estudiar determinados textos y lecciones ocultas, llevar un cuaderno de seguimiento de las prácticas y regularmente eran examinados sobre las mismas, y se les pedía que se abstuvieran de beber alcohol y alimentos animales.
Más tarde, el Dr. Steiner identificó estas prácticas de estudio y meditación con la Iniciación de los Rosacruces. En 1907, tras el primer Congreso Alemán de la Sociedad Teosófica, el Dr. Steiner dio un curso de catorce conferencias sobre la Teosofía del Rosacruz, en el que desarrollaba dos tipos de iniciación occidental. Por un lado la Iniciación propiamente cristiana, que tenía siete fases inspiradas en el Evangelio de San Juan, en las que el probacionista llegaba a estar tan identificado con sus vehículos internos, que en un momento dado, se producía la separación del vehículo astral del cuerpo físico. La segunda Iniciación era la del Rosacruz. En esta, tras el estudio y comprensión de la ciencia oculta, y de unos ejercicios de meditación, en los cuales podía ver e identificar sus chakras superiores, accedía a una práctica de ejercicios respiratorios, que le permitían hacer exactamente el mismo proceso del que hablaba el Kriya Yoga, esto es, que el probacionista rosacruz podía llegar a retener el carbono de la respiración, como el kriyaban, y construir así un nuevo cuerpo etérico, que gracias al carbono refinado llegaba a ser como el diamante, tal como lo describen los budistas, el cuerpo transfigurado del Cristo.
Gran parte de las ideas sobre la Rosacruz que siguieron al año 1907, año del Congreso alemán, estaban relacionadas con este proceso, que denominó la elaboración de la piedra filosofal. Cristian Rosacruz había sido proclamado Caballero de la Piedra Solar, y el Sol es la fuente principal de energía etérica y vitalidad, del prâna, por lo que la piedra filosofal tenía que ver con el cuerpo etérico o pránico, y su transformación. La respiración está íntimamente relacionada con este proceso de elaboración de la piedra filosofal, el control del prâna o prânayama de los yogis, es para el Rosacruz la clave del Camino de Transfiguración del Cristo. Steiner construye en Munich un pequeño Templo con dos estancias una azul y otra roja, la roja relacionada con la sangre arterial, que transporta el oxígeno, y la azul relacionada con la sangre venosa, que transporta el dióxido de carbono que se elimina en la exhalación. El Templo de Munich guarda una estrecha relación con el proceso de transfiguración del cuerpo etérico, por medio de ejercicios respiratorios, de prânayama y kriyas, tal como hacían los yogis y kriyabanes seguidores de las enseñanzas de Lahiri Mahasaya. El gran teatro de madera, el Goetheanum, también tenía dos cúpulas y dos grandes salas, al igual que el pequeño templo de Munich.
Los kriyas consisten en bandhas o cerramientos y mudras, posiciones de las manos, entre otras técnicas, uno de estos mudras permitía el desarrollo del tercer ojo, en la frente, por el cual, muy fácilmente, se pueden ver algunas formas luminosas y colores. Una de estas formas, de la que habla Swami Yogananda en sus libros y lecciones, es una brillante estrella de cinco puntas en el centro de un círculo de color azulado. El Dr. Steiner conocía esta imagen, pues utilizó el símbolo de un pentagrama en un círculo azul en un de sus obras de teatro. Sin duda, este mudra debía practicarse entre los probacionistas que seguían al Dr. Steiner, pues uno de sus alumnos, el Sr. Max Heindel, que siguió las lecciones del círculo de la Escuela Esotérica que daba el Dr. Steiner, utilizó este mismo símbolo, en el que inscribió una cruz blanca con siete rosas rojas, sobre el pentagrama blanco en un círculo azul, la visión del tercer ojo, para realizar un nuevo trabajo de concentración (dharana) de energía etérica en aquel símbolo, que se encontraba en el Templo de Mount Ecclesia en Oceanside (California). Desde allí comenzó un nuevo trabajo de curación, pues aquel tranquilo paraje californiano, a orillas del Océano Pacífico, pretendía ser una clínica, consagrada a la curación no solo del cuerpo físico, sino también del alma, a través de la transformación de las fuerzas etéricas del cuerpo. Max Heindel fundó la Fraternidad Rosacruz.
En su importante obra, “El concepto Rosacruz del Cosmos”, el Sr. Max Heindel nos cuenta como el misterio del mundo y el desarrollo futuro del hombre se encuentran, precisamente, en la sangre arterial, y en la obtención de la Piedra Filosofal, tal como lo había aprendido de su maestro, el Dr. Rudolf Steiner. La Iniciación Rosacruz tal como la propone Max Heindel, en la etapa de la Transfiguración, el Fuego de Neptuno asciende por el canal espinal, transformando y eliminando todos los residuos del cuerpo, que se vuelve progresivamente transparente o diamantino. En la última etapa de la Iniciación, Max Heindel explica como ese cuerpo diamantino rompe los nudos que le unen al cuerpo, simbolizado por los cuatro estigmas de las manos y de los pies, y la corona de espinas, y como un pentagrama blanco y puro, se emancipa totalmente de la materia y aparece como un resucitado.
Tanto el Dr. Steiner como el Sr. Max Heindel se apartaron de las concretas técnicas yógicas, kriyas y mudras, que les habían aportado la visión y comprensión de los procesos de desarrollo interno, y fueron decantándose por mostrar un camino más relacionado con la práctica y la actividad moral, que con las determinadas técnicas yogicas que ellos habían utilizado. De hecho el Dr. Steiner acusará a la Sociedad Teosófica de utilizar prácticas yógicas, que él había descartado en su experimentación espiritual. Sin embargo, tanto en los libros como en los elementos simbólicos utilizados quedaba el recuerdo de esas técnicas, se suprimieron los ejercicios respiratorios y los mudras que provocaban visiones del tercer ojo, por considerarlos peligrosos, y se centraron en una vía moral de desarrollo paulatino y lento de las facultades internas del alma.
Todos estos símbolos, procedentes del Kriya Yoga se integraron en la tradición rosacruz: el pentagrama se convierte en una rosa de oro en el centro de una cruz dorada, el ascenso del Fuego de Neptuno a través del canal espinal en un Caduceo Dorado, símbolo de la realización sublime del alma, gracias a la Fuerza de Kundalini. Los rosacruces modernos siguieron trabajando la meditación, la meditación matutina y la meditación vespertina de la Escuela Esotérica del Dr. Steiner, se convirtieron en los servicios de curación rosacruces. De hecho, actualmente, las prácticas espirituales de rosacruces y antropósofos consisten en el progreso espiritual a partir de un nuevo comportamiento moral y las meditaciones diarias. Pero a pesar del cambio de rumbo, los símbolos hacia los que se orientan teósofos, antropósofos y rosacruces, son antiguos símbolos del Raja Yoga, el verdadero camino hacia la perfecta unificación del Ser.