viernes, 6 de enero de 2017

MASONERÍA, TEOSOFÍA, ROSACRUZ por Juan Almirall

La historia de la espiritualidad occidental tiene tres principales movimientos, que se desarrollaron a lo largo de los siglos XVIII, XIX y XX, y de los que proceden muchos otros.



LA MASONERÍA

A principios del siglo XVIII comienza la gran expansión de la Francmasonería por toda Europa y sus colonias. Inicialmente la Masonería consistía en una sociedad secreta tutelada por la aristocracia donde se practicaban rituales de aprendices y compañeros de obra, inspirada en las corporaciones de trabajadores de la construcción de catedrales. Más tarde se añade un tercer ritual de maestro masón, y se incorpora la traducción filosófica y ética de los símbolos utilizados en dichos rituales. Los filósofos herméticos, supervivientes del pensamiento mágico del Renacimiento, dotaron a la Francmasonería de una simbología alquímica y hermética, así como de una leyenda, extraída del libro de las Crónicas y de los Reyes del Antiguo Testamento, sobre el constructor del Templo de Salomón, Hiram Abif, sobre el que se dice que era el hijo de una viuda. El A.T. no da muchas explicaciones más sobre el personaje, lo que permitió a los filósofos masones decorar la leyenda con una serie de sucesos que enriquecieron los rituales masónicos. Todo ello contribuyó a la creación de una serie de nueve grados más donde se escenificaban distintos episodios de la leyenda sobre el asesinato del maestro Hiram Abif y el ajusticiamiento de sus asesinos. Estos grados, en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y en el Rito de Memfis Mizraim, son: Maestro Secreto, Maestro Perfecto, Secretario Intimo, Preboste y Juez, Intendente de los Edificios, Elegido de los Nueve, Elegido de los Quince, Elegido de los Doce, Gran Maestro Arquitecto. Estos grados se completan con el Arco Real de Salomón y el Gran Elegido, Perfecto y Sublime Masón, y se trabajan en la Logia de Perfección. Durante el siglo XVIII hubieron grandes místicos que influyeron en los desarrollos de la Masonería, entre ellos destacaron Martinez de Pasqually y Emanuel Swedenborg. El misticismo iluminista de esta época se concretó en la constitución de un Capítulo de la Rosa Cruz, en el que se practicaba una caballería eminentemente cristiana inspirada en el Rosacrucianismo alemán del siglo XVII, aunque en dichos rituales solo se contemplan indirectamente las leyendas Rosacruces narradas en la Fama, la Confessio y las Bodas Alquímicas de CRC. En la cúspide de la pirámide colocaron los rituales de la Caballería Templaria, poniendo el acento en la historia de la destrucción de la Orden medieval y su restitución, doce grados más que terminan con el Caballero Kadosh o de la Venganza. Así se estableció a principios del siglo XX el sistema de grados más popular y trabajado en la actualidad conocido con el nombre de Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que consta de treinta y tres grados. De época napoleónica data la formación de un sistema todavía más complejo de noventa y nueve grados denominado Rito Antiguo y Primitivo de Menfis Mizraim, que incluirá, además de los treinta y tres grados del Rito Escocés, sesenta y seis grados más con sus correspondientes rituales, en su mayoría inspirados en los antiguos Misterios e iniciaciones: Mitos escandinavos, la Sabiduría Hermética, los Misterios Egipcios, los de Samotracia, Orficos, de los Brahmanes hindúes, de Eleusis, de Mitra, etc. Estos rituales eran fruto de un interés por los misterios e iniciaciones antiguos y tenían un marcado carácter teosófico. Este sistema de grados egipcios termina con cuatro cabalísticos denominados Arcana Arcanorum. Uno de los grandes sistematizadores de este complejo sistema de rituales fue John Yarker, que formó parte de la Sociedad Teosófica e inició a su fundadora, Madame Blavatsky. 



LA SOCIEDAD TEOSÓFICA

La ST. nace con varios propósitos, uno de los fundamentales, el de formar una fraternidad universal, es claramente masónico. Sin embargo, la Teosofía, que es el nombre que recibe el conocimiento que se divulgó en una innumerable cantidad de libros de autores teósofos, encabezados por su fundadora la extraordinaria personalidad de Helena P. Blavatsky, no está basada en rituales, sino que se concentra en el conocimiento que se transmitía a través de estos. A finales del siglo XIX los teósofos divulgan la filosofía oculta que había sido transmitida a lo largo de los siglos entre los iniciados. Los masones vieron como sus conocimientos secretos aparecían publicados en las obras teosóficas, donde se hablaba de la doctrina secreta de los alquimistas, cabalistas, de los misterios de la antigüedad, de los mitos, del hermetismo, en definitiva, todo lo que se trataba secretamente en las reuniones masónicas. Pero la Teosofía tendrá un particular interés por la sabiduría oriental, en particular por la ciencia de los brahmanes y por el budismo esotérico. Sobre esta cuestión nos remitimos a nuestra conferencia publicada en budismo esoterico influencia en la obra de HP Blavatsky. En el marco de la Sociedad Teosófica surgirán algunas agrupaciones de miembros dispuestos a investigar los antiguos rituales e iniciaciones, por lo que se formarán determinadas sociedades, como fueron la Iglesia Católica Liberal o la Comasonería mixta teosófica. Por la ST. también desfilaron muchos iniciados en distintas sociedades masónicas y paramasónicas que enriquecieron el gran acerbo cultural y espiritual de la sociedad, de manera que, a principios del siglo XX, la gran mayoría de interesados en el esoterismo formaban parte de la ST. Uno de los grandes desafíos que los primeros teósofos se propusieron fue precisamente reformar la Masonería, dado que esta sociedad había perdido en gran medida su origen místico y su gnosis, que era precisamente lo que la sociedad pretendía rescatar, desde una óptica científica. Los otros dos objetivos de la sociedad eran el estudio comparado de las religiones, la filosofía y la ciencia y la investigación de las leyes inexplicables de la Naturaleza y los poderes latentes en el hombre, con lo que se ponía de manifiesto el interés por el estudio y la investigación, así como el afán recuperador de la gnosis perdida por los movimientos iniciáticos, en particular la Masonería, que ya no respondía al ideal espiritual y místico de su fundación, pese a ser el último resto de mística que le quedaba a Occidente (la palabra mística viene de misterio, que fue un tipo de religiosidad directa y personal que se practicó en la antigüedad). Conscientes de la gran cantidad de masones que realizaban rituales místicos e iniciáticos sin ningún efecto espiritual, los teósofos intentaron recuperar para el mundo la Gnosis y su Sabiduría que en la Masonería se había secado, esta Gnosis recibió el nombre de Teosofía. Sin embargo, más allá de su contribución a la difusión de la masonería mixta, la Comasonería teosófica sobrevivió muy mal al paso del tiempo, pero la relación entre la masonería y la teosofía permitió el desarrollo de otro movimiento de gran calado espiritual, donde se continuó con la construcción de una espiritualidad inspirada en los misterios masónicos: el Movimiento Rosacruz moderno.



EL ROSACRUCIANISMO DEL SIGLO XX    

La Rosacruz de principios del siglo XVII fue un fenómeno más literario que real, que intentó aglutinar a los filósofos europeos en los inicios de la revolución científica. Durante el siglo XVIII la Rosacruz sobrevive fundamentalmente gracias al Capítulo de la Rosacruz incorporado en la Masonería Escocesa, pero el interés por los Misterios Rosacruces se desarrollará fundamentalmente en el Rito de Menfis Mizraim de principios del XIX, que es el más espiritualista de los ritos masónicos. En el año 1887 se publicará el libro "Una aventura en la mansión de los adeptos Rosacruces" de Franz Hartmann, uno de los introductores en Alemania del Rito de Menfis Mizraim y miembro de la ST. Y será gracias al interés por dicho rito por parte de Rudolf Steiner, en torno al año 1906 cuando era el presidente de la ST alemana, que surgirán las modernas sociedades rosacruces. En el año 1906, Rudolf Steiner organizará un Capítulo Místico dentro de la Sección Esotérica de la ST, para practicar una versión propia del Rito de Menfis Mizraim. En el Congreso de la ST del año 1907 celebrado en Munich, el Dr. Steiner impartirá una serie de conferencias sobre los Misterios Rosacruces, avivando el interés por este movimiento espiritual. En el año 1908 otro miembro americano de la ST., Max Heindel, tomará contacto con Rudolf Steiner en Alemania y un año más tarde, en 1909, publica "El Concepto Rosacruz del Cosmos", tras lo cual funda en EEUU la Rosacrucian Fellowship. Esta sociedad rosicruciana centrará su actividad en el estudio de las obras de Max Heindel, que son prácticamente las enseñanzas recibidas por este de Rudolf Steiner en Alemania y un servicio de sanación, que es una adaptación rosicruciana de los rituales de sanación de la Orden Teosófica de Servicio, fundada por Annie Besant en el año 1908. En el año 1913, Rudolf Steiner y un grupo de teósofos abandonan la ST y fundan la Sociedad Antroposófica de inspiración rosacruciana. En el año 1915, Harvey Spencer Lewis funda la Antigua y Mística Orden Rosacruz, para lo cual contará con la activa participación de la teósofa Marie Russak, fundadora junto con Annie Besant de la Orden del Templo de la Rosacruz en el marco de la ST. Spencer Lewis también había sido iniciado en el Rito de Menfis Mizraim, por lo que los rituales de AMORC están claramente influenciados por la Masonería Egipcia. Podemos concluir que el Capítulo Masónico de la Rosacruz se despliega en estos tres movimientos masónicos: la Rosacrucian Fellowship de Max Heindel, con una marcada tendencia a la sanación espiritual, la Sociedad Antroposófica de Rudolf Steiner más centrada en el desarrollo de la Ciencia Espiritual y su aplicación en las Artes y la AMORC de Spencer Lewis con una orientación hacia el ritual masónico. El cuarto movimiento espiritual, que culmina la Gran Obra de la Rosacruz moderna, es la Escuela Espiritual de la Rosacruz Aurea, el Lectorium Rosicrucianum, fundado por el escritor holandés Jan van Rijckenborgh. Esta escuela es una escisión de la Rosacrucian Fellowship de Max Heindel, que trabaja igualmente la sanación espiritual en sus grados interiores, pero que coloca en su cúspide la Comunidad del Grial, el verdadero misterio de los Templarios, que la masonería escocesa no supo desentrañar en sus rituales. La Comunidad del Grial es una comunidad de almas que han bebido de las aguas vivas del manantial de la Gnosis.

sábado, 26 de abril de 2014

(2014-04-18)- El Hermetismo filosófico- Introducción al Corpus Hermeticu...

HERMETISMO FILOSÓFICO, INTRODUCCIÓN AL CORPUS HERMETICUM

(2014-04-17)- 2/2- Egipto y Grecia unidos por una misma filosofía (por J...

HERMETISMO: EGIPTO Y GRECIA UNIDOS POR UNA MISMA FILOSOFÍA, SEGUNDA PARTE.

(2014-04-17)-1/2- Egipto y Grecia unidos por una misma filosofía (por J...

HERMETISMO: EGIPTO Y GRECIA UNIDOS POR UNA MISMA FILOSOFÍA, PRIMERA PARTE.

jueves, 19 de diciembre de 2013

SOBRE EL CANTO LITÚRGICO, por Juan Almirall Arnal

En algunas entradas anteriores hemos hablado de los cambios que se advierten en el estudio comparado de las religiones, y que podrían estar relacionados con la evolución de la conciencia, en un proceso hacia la individuación, tal como proponía el psiquiatra suizo C.G. Jung. Concretamente, hablamos de tres formas básicas y diferentes de entender a Dios, el mundo y el ser humano. Las religiones más primitivas, como pudieron ser las religiones egipcia, mesopotámicas o la religión védica (la religión de los Vedas, no las religiones sectarias que se agrupan hoy en el concepto más amplio de "hinduismo"), concebían los dioses como fuerzas de la naturaleza, rectoras del cosmos, en constante relación con éste y que se revelaban a través de los sonidos imperceptibles, que solo los sabios-videntes o mejor clariaudientes, podían escuchar, estas fueron las religiones de los sabios, las formas más antiguas de religión, en el marco de grandes civilizaciones, que tenían mucho que ver con el chamanismo. Los himnos más antiguos de los Veda-samhîta (colecciones de himnos para cantar en los sacrificios de fuego) ponen una gran atención en la pronunciación y formulación de los mantra o versos, que son expresión del movimiento cósmico y con él se integran, haciendo del ser humano una criatura privilegiada en el orden universal, dado que es capaz de reproducir y hacer audibles los sonidos que mueven todo el universo, pudiendo participar con su canto de este devenir universal.
Un segundo momento, en el proceso de evolución hacia formas más individualizadas de conciencia, se aprecia en el binomio "religiones de dioses humanizados" y teología. Con "religiones de dioses humanizados" nos referimos a tipos de religiosidad donde los dioses principales no son fuerzas de la naturaleza, sino que encarnan fuerzas psíquicas, de entre las cuales se impusieron formas de monoteísmo que designaban al Intelecto como divinidad suprema, por lo que rápidamente estas religiones de dioses humanizados desarrollaron teologías o metafísicas sobre el Ser, el Intelecto, los Números divinos y otras categorías del pensar conceptual, como formas supremas de la divinidad. Esta religiosidad cambió sus formas litúrgicas, mucho menos "gramaticales" y más "expresivas". Con estos dos conceptos ponemos de relieve el valor del lenguaje como forma de participación del ser humano en lo divino, en el marco de este proceso evolutivo. En un primer momento, las reglas de recitación condicionaban la ejecución correcta de la liturgia, pues una incorrecta ejecución de la recitación del mantra podría condicionar la suerte del sacrificio o ritual realizado. Ello propició la existencia de una literatura sobre gramática y fonética muy antigua, en la que se establecían las normas de ejecución correcta de la liturgia, es, por tanto, una liturgia muy reglamentada, que exige la pericia de una casta sacerdotal, cuya principal dedicación, desde la infancia, es el estudio de las reglas de ejecución de la liturgia. Cuando hablamos de formas "expresivas" de la liturgia nos referimos a formas más "emocionales" de ejecución, en el que se pierden las normas gramaticales, en pro de una forma más sentida de expresión, el canto bizantino es fruto de esta mayor expresividad, el lamento por el sufrimiento padecido por la divinidad, se muestra en una ejecución mucho más libre del canto litúrgico. Este segundo momento en la historia de la religiosidad está determinado por la concepción mucho más humana de la divinidad, dioses que expresan sentimientos y que en realidad representan distintas manifestaciones de la psique humana, con la divinidad suprema representada por el Intelecto. Esta evolución va desde los dioses humanizados y la introducción de los héroes semidioses, que por lo general son hijos de un dios y un mortal, que se presentan en la poesía épica, propia de la casta de los guerreros, y que destacan los ideales éticos, principalmente, asociados con una concepción militar de la vida, y termina en las complejas teologías que son herederas de la primera filosofía metafísica, que especula sobre las distintas categorías del pensar, y que entroniza al Ser, el Intelecto, el Uno, y otras formas conceptuales de entender a la divinidad. Esta teología entra en crisis a partir del siglo XVII y XVIII, pero los gérmenes de esta crisis se pueden rastrear en la teología tomista sobre la unidad del intelecto humano y la escolástica nominalista, que reduce las Ideas universales a meros conceptos mentales. 
En el tercer momento no vamos a entrar, aunque queremos apuntar que está relacionado con las concepciones modernas en las que se concibe el cosmos y la materia en términos absolutos, digamos que estamos en una época en la que el ser humano solo le queda hacer metafísica de la materia y el universo, donde no existen formas artísticas de liturgia, digamos que la liturgia ha sido substituida por el estudio científico y académico, en el que todo lo que no es técnica también se encuentra en crisis, pues no sirve para nada. Vivimos en una época de afirmación de la individualidad, donde lo único sagrado son los derechos individuales, lo cual culmina este proceso de individuación, y genera importantes preguntas sobre ¿y ahora qué? Por ello se va imponiendo una cierta espiritualidad individualmente comprendida, en el marco de una tremenda olla de grillos que son los canales de difusión de información y comunicación, donde el estrés fruto de la gran ansiedad que genera la hiper comunicación y super masificación de información, que nuestras mentes tienen que procesar a diario, conducen hacia la necesidad de silencio y meditación, que van ganando terreno a cualquier otra forma de religiosidad.
Pero volvamos a las dos formas litúrgicas que hemos denominado "gramaticales" y "expresivas", pues ellas nos pueden aportar alguna luz sobre la evolución de la conciencia de la que hablaba C.G. Jung. Fuerzas de la naturaleza, como los dioses egipcios o védicos, próximos al chamanismo, donde lo complejo tal vez no sean los elementos rituales, sino la ejecución del ritual. Complejas reglas de ejecución o "reglas sin significado" como las llamaba Fritz Staal, donde el factor decisivo no es lo que se dice, sino el cómo se dice. La gramática sánscrita ordena los sonidos articulados en seis grupos principales, según el punto de articulación consonántico, que por orden de profundidad puede ser velar, palatal, cerebral o retroflejas, dentales, labiales y silbantes. Los cinco primeros grupos se dividen en sonidos sordos, sonoros y nasalizados, y los dos primeros tienen formas aspiradas. Lo que clasifica y ordena perfectamente los sonidos consonánticos, según punto de articulación, como si de una notación musical se tratase. El sonido consonántico se produce cuando el aliento (el espíritu) encuentra un obstáculo en su recorrido a través de la garganta y por la boca, puede suceder una oclusión en la garganta generando sonidos velares, o bien en el paladar, o al atravesar la zona dental o labial. Los sonidos consonánticos son significativos, es decir, la carga de significado de una palabra procede de las consonantes o de grupos de consonantes, las vocales en sí, por el contrario, no son significativas, están cargadas de expresividad y emotividad, es decir, con la vocal se pone un cierto énfasis emocional, por ello si queremos agredir a alguien no le diremos "¡iiiii!", sino "¡aaaaa!", por ejemplo. La vocal es un sonido que se produce cuando el aliento no encuentra ningún obstáculo en la garganta, paladar o boca, sino que depende de la variación en la altura de la lengua y la posición de los labios, es un sonido abierto, que expresa mejor aspectos emotivos de una lengua.
Ello hace que la recitación litúrgica sea más o menos expresiva, en función del protagonismo que tengan las vocales en el canto, frente a las consonantes. El canto bizantino, por ejemplo alarga las vocales y juega con el sonido vocálico, dándole expresividad y emotividad a la litúrgico. Mientras que la recitación védica pone un mayor acento en el uso de los sonidos consonánticos, en el uso de una gama mucho más amplia de consonantes, que, por otra parte, el griego no tiene. Las reglas de recitación védica son muy estrictas y sus normas gramaticales condicionan la forma litúrgica, donde no hay expresividad, sino un complejo juego de articulación de sonidos.
Ejemplo de recitación védica se puede escuchar en el siguiente vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=xCQCSN38KYY. Una buena muestra de canto bizantino se puede escuchar en el siguiente vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=RwFYUJb03d0.
La liturgia védica tenía por objeto conectar con las fuerzas de la naturaleza, sus sonidos consonánticos eran el reflejo de los movimientos del cosmos en su constante devenir, solo los sabios videntes podían escuchar estos sonidos inaudibles y plasmarlos en el juego de complejas reglas gramaticales, donde una gran gama de sonidos era necesaria para mostrar el juego universal, al que el ser humano se encontraba conectado y participaba a través del canto litúrgico. Pero la religión cambió con el ser humano, mucho más individualizado que el vidente naturalista, el poeta litúrgico canta los sentimientos y emociones de los dioses humanizados, por ello encuentra en el griego, una lengua con una gama mucho menor de sonidos, una vía de expresión adecuada, donde el juego con las vocales plasma mucho mejor las nuevas relaciones con la divinidad, que son más de orden emotivo y donde el sentimiento precisa de una fuerza expresiva que solo las vocales pueden dar.