domingo, 21 de marzo de 2010

Comentario: "La Llamada de la Rosacruz cuatro siglos de tradición viva"


LA LLAMADA DE LA ROSACRUZ Cuatro siglos de tradición viva, FRANS SMIT, catálogo y folletos de la exposición de la Biblioteca Real Holandesa, Exposición del 11 de diciembre de 1998 hasta 19 de febrero de 1999 (De roep van het Rozenkruis. Vier eeuwen levende traditie), publicado en España por la Fundación Rosacruz y el Lectorium Rosicrucianum, Zaragoza, 2001.

En este librito se recoge la historia del movimiento esotérico, que constituye la tradición espiritual y mística de Occidente, de los siglos XVII, XVIII, XIX y XX. Una tradición que tiene una fuerte influencia de la Llamada de la Rosacruz, la Fama Fraternitatis, del siglo XVII, y que lejos de constituir una tradición clara y uniforme, con un tronco común, nos muestra una realidad muy distinta: el esoterismo occidental es una criatura más de cada momento histórico, por lo que experimentó los mismos cambios y transformaciones que otros fenómenos de nuestra cultura. En definitiva, el esoterismo es un elemento cultural más, conectado con la ciencia, las artes e incluso con la política.

El movimiento esotérico en el SIGLO XVII está fuertemente influenciado por los MANIFIESTOS ROSACRUCES. La "llamada de la Fraternidad" apareció en la forma de tres escritos: La Fama Fraternitatis, la Confessio y las Bodas Alquímicas de Christian Rosacruz, publicadas en Kassel (Alemania) y Estrasburgo, entre los años 1614 y 1616. Se trataba de una fábula de su tiempo, creada por un grupo de jóvenes estudiantes de teología de la Universidad de Tubingen, que formaban un círculo espiritual en torno a un teósofo y alquimista llamado Tobias Hess. De este grupo destacó Johann Valetin Andreae, quien se supone fue el autor material de los MANIFIESTOS, y que luego tendría un papel muy importante en la Corte de Wurtemberg.

Los MANIFIESTOS despertaron la imaginación de los científicos y eruditos de Europa, que comenzaron a soñar con una sociedad de filósofos y científicos, consagrados completamente a desentrañar los misterios de la naturaleza y de la divinidad. "La gigantesca perturbación quizás se puede mostrar mejor con simples números: 400 reacciones impresas en los primeros 10 años después de la publicación, aproximadamente 1.700 en los siglos XVII y XVIII. El tono bastante radical de los Manifiestos también contribuyó a la conmoción: propugnar un cambio completo de la religión, la ciencia y la política era algo totalmente nuevo." Estas reacciones no fueron solamente de apoyo a la reforma, sino también de intransigente rechazo. Lo cierto es que el movimiento esotérico europeo del siglo XVII está fuertemente influenciado por estos Manifiestos, y si bien no existe constancia de que se formara en este siglo ninguna Orden Rosacruz, si que aparecieron algunas sociedades tanto de científicos como de místicos, que intentaban realizar el ideal Rosacruz, ejemplos de ello fueron la Sociedad Macaria de Comenius o el Colegio Invisible de Londres, que más tarde se convertiría en la Real Sociedad, máxima institución científica británica.

El SIGLO XVIII está marcado por la Ilustración y su movimiento esotérico por excelencia: la Francmasonería. En el mundo masónico existe un tronco común, del cual surgieron innumerables grupos: la Gran Logia de Londres, fundada en el año 1717. Su vocación: transformar a los seres humanos y a la sociedad, gracias a las luces ilustradas de la Razón. La Francmasonería será un canal esencial para la circulación de las ideas de reforma de la Ilustración. Pero también será un canal fundamental para el desarrollo del movimiento esotérico, que en esta época se podría tildar de ILUMINISTA. De hecho es en este siglo en el que aparece por primera vez una ORDEN ROSACRUZ, la llamada Fraternidad de la Orden de la Cruz de Oro y Rosas, o más comumente: los Rosacruces de Oro, fundada en 1710 por Samuel Richter, que se hacía llamar Sincerus Renatus (el renacido sincero). Estos rosacruces tenían un marcado interés por la Alquimia, de manera que el término rosacruz se convirtió prácticamente en sinónimo de alquimista. Algunos otros grupos de francmasones interesados por la alquimia formaron grupos y sociedades rosacruces. Lo que finalmente se materializó en una serie de ritos masónicos inspirados en la Rosacruz, que hoy se encuentran en el Capítulo Rosacruz, que comprende los grados 17º y 18º, del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Del siglo XVIII hay que destacar la fundación en el año 1766 de la llamada "Orden de los Caballeros Elegidos Coën", en cuya cúspide se encontraban los "Réau-Croix", sus ritos estaban integrados en la Masonería Capitular Escocesa, denominada Estricta Observancia. Su fundador Martines de Pasqually, era un teósofo y taumaturgo, interesado por la cábala, más que por la alquimia. Otros teósofos de este siglo fueron Louis-Claude de Saint-Martin y Emmanuel Swedenborg.

El SIGLO XIX aporta al movimiento esotérico un fuerte componente romántico. El gusto por lo exótico y lo misterioso crean lo que se llamará en términos generales el OCULTISMO, el interés por lo oculto, lo desconocido. Sin embargo, todavía influenciado por el espíritu de la Francmasonería, el OCULTISMO se interesa por la MAGIA y los RITUALES arcanos. Una de las principales figuras de esta época fue ELIPHAS LEVI (Alphonse Louis Constant 1810-1875), que dejó gran cantidad de obras escritas sobre magia ceremonial. Robert Wentworth Little funda la Societas Rosicruciana in Anglia (SRIA), que solo admitía maestros masones, Little se hacía llamar Magus. De la SRIA surgió en 1888 la Golden Dawn (Aurora Dorada), que tuvo como maestro a McGregor Mathers, y por la que desfilaron personajes como Aleister Crowley, el poeta irlandés William Butler Yeats o Bram Stocker (autor de la novela Drácula). Lo determinante fue la búsqueda de lo oculto y de la sabiduría arcana, en su forma de magia ceremonial.


En Francia tuvo lugar la llamada guerra de las rosas entre dos eruditos personajes y sus respectivas órdenes rosacruces: Stanislas de Guaïta, fundador de la Orden Kabalística de la Rosacruz, y Joséphin Péladan, un artísta y místico católico, que fundó la Orden de la Rosa Cruz Católica y Estética, muy conocida porque fue la promotora de los famosos Salones Rosa Cruces, que en 1893 presentaban obras de algunos pintores, entre los que se encontraba Delacroix, el movimiento rosacruz estético de Péladan, también inspiró los Conciertos Rosacruces de Eric Satie. El estilo ocultista y ceremonial del siglo XIX continúa en el siglo siguiente, sobre todo, gracias a la Orden Rosacruz AMORC (Antigua y Mística Orden Rosa Cruz), fundada en torno al año 1909 por el Dr. Harvey Spencer Lewis, quien creó un Parque Rosacruz, en San José de California, decorado al estilo del antiguo Egipto.


El movimiento romántico coincide con la expansión colonial de los europeos, lo que alimentó el interés por lo exótico. La llegada a India, en particular, permitió que el movimiento esotérico se nutriera de ciertas doctrinas orientales, como eran la doctrina sobre el karma y la reencarnación. Los finales del siglo XIX y en general el SIGLO XX, se encuentran influenciados por el orientalismo, traído de la mano de Madame Blavatsky, una aventurera rusa, que fundó a finales del siglo XIX la Sociedad Teosófica, en Nueva York, y que escribió dos importantes obras: Isis sin velo, y sobre todo, La Doctrina Secreta. El movimiento esotérico se nutriría de las ideas e interpretaciones orientalistas de Blavatsky.
Y es precisamente en el seno de la Sociedad Teosófica donde aparece una nueva línea de pensadores rosacruces, que tiene como primera figura al impresionante Dr. Rudolf Steiner, fundador de la Sociedad Antroposófica. La monumental obra de Steiner está llena de referencias rosicrucianas, que combina magistralmente con el orientalismo teosófico. Fruto del contacto con Steiner, surgirá en 1909 la Fraternidad Rosacruz fundada por Max Heindel en Oceanside, California. Max Heindel escribió El concepto Rosacruz del cosmos, una obra que no dejan de estudiar y enseñar los miembros de la Fraternidad Rosacruz.
Y finalmente, tras la II Guerra Mundial, se funda en Holanda, el LECTORIUM ROSICRUCIANUM, por parte de algunos estudiantes de la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel. La nota diferencial de esta nueva comunidad religiosa, es su clara vuelta al espíritu inicial de los MANIFIESTOS ROSACRUCES, la idea de la transmutación alquímica del espíritu humano, en el interior de la Morada del Espíritu Santo, inspirarán a este movimiento, que incluirá de forma natural las ideas orientales del karma y la reencarnación.

Juan Almirall

sábado, 20 de febrero de 2010

MOZART: HERMETISMO, ALQUIMIA Y MASONERIA

CONFERENCIA DADA POR JUAN ALMIRALL ARNAL, EN VALLADOLID, AUDITORIO CAJA DE ESPAÑA, EL 12 DE FEBRERO DE 2010, Y EN LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO, AVILÉS, EL 13 DE FEBRERO DE 2010:

En torno al siglo IV a.C., corría por Sicilia una leyenda órfica sobre una copa de fuego, a la que llamaban CRATERA. En dicha leyenda se inspiraron los filósofos pitagóricos y platónicos, para componer el mito de la creación del Alma del Mundo. Platón nos relata en el Timeo, como el Demiurgo hizo una mezcla de sustancias, mortales e inmortales en una CRATERA, de la que surgieron, primero, el Alma del Mundo, y luego las almas individuales. La palabra CRATERA se encuentra en el origen etimológico de las palabras CRATER y GRUTA. El CRATER del volcán, como el siciliano ETNA, activo ya en aquella época, hizo pensar a los pitagóricos y a Platón, que en el centro de la Tierra se encontraban ríos de lava, a los que iban a parar las almas de los muertos, para purificarse con el fuego.

Diógenes Laercios nos cuenta en sus Vidas de Filósofos Ilustres que Empédocles de Agrigento, filósofo pitagórico y mago, había muerto al caer en dicho volcán siciliano. Cito: “Y tú, Empédocles, antaño, al purificar tu cuerpo en sutil llama, apuraste el fuego en inmortales cráteres. No diré que por propia voluntad te lanzaste al flujo del Etna…”

Ya en nuestra era, Hermes Trismegisto también nos habla de una CRATERA. La copa hermética servía para purificar el alma de los hombres que se bautizaban (sumergían) en ella, y así recibían el Noûs, el ESPÍRITU INMORTAL.

“El Demiurgo hizo la totalidad del cosmos, no con las manos, sino con el Logos. Piensa por ello que está presente, que existe eternamente, que creó todas las cosas, que es uno y único y que creó todos los seres por su propia voluntad… Pero si bien el creador, oh Tat, repartió entre todos los hombres el logos, la RAZÓN, no hizo lo mismo con el noûs, el ESPÍRITU INMORTAL. Y no porque menospreciara a algunos, porque el menosprecio no procede de allá, sino que se encuentra solamente aquí abajo en las almas de los hombres que carecen de noûs. – Entonces padre, ¿por qué no concedió Dios el noûs a todos los hombres? – Porque quiso, hijo mío, que el noûs se asentara entre las almas como premio a la carrera. - ¿Y dónde lo emplazó, padre? – Llenó con el noûs una gran Kratêra y la envió a este mundo acompañada de un heraldo que tenía la misión de proclamar a los corazones de los hombres estas palabras: “Bautízate (báptison) en esta Kratêra tú que puedes hacerlo, tú que confías en que retornarás junto al que la ha enviado y sabes por qué has nacido”. Aquellos que comprendieron la llamada y se bautizaron en el noûs, participaron de la gnosis y se convirtieron así en hombres perfectos (téleioi ánthrôpoi), dotados de noûs, del ESPIRITU INMORTAL.” Hermetica IV “Hermo pros Tat ho kratêr, hê monas”.

La palabra griega “KRATÊRA” o cráter tenía varias acepciones: por una parte, designaba a una vasija grande para mezclar el vino con el agua, y que también servía para hacer libaciones; pero también se utilizaba para designar una CAVERNA o un cráter volcánico, es decir, un gran agujero en la Tierra, del que manaba el fuego del Tártaro.

La Teogonía griega comenzaba con la diosa Gea, la diosa Tierra, sobre la cual se extendía el Cielo, Urano, y bajo la cual se encontraba el Tártaro. Por tanto, sin duda el cráter alude a la religión de la gran Madre, la diosa Deméter y su Hija Infernal, la terrible Perséfone, celebrada desde muy antiguo en el famoso Santuario de Eleusis, a pocos kilómetros de Atenas.

Además, en el Himno Homérico a Deméter, que es uno de los pocos testimonios sobre los Misterios de Eleusis que los griegos nos han permitido conocer, vemos a la Diosa Deméter purificando al príncipe Demofoonte con fuego, lo que provoca el horror de los reyes eleusinos. Descubierta la Diosa, aclara que solo aquel fuego podía aportar la inmortalidad al príncipe. Este Himno confirma la revelación de Hermes Trismegisto sobre el Cráter enviado por Dios, la ardiente copa celeste y el fuego de la Diosa, purifican al alma y otorgan la inmortalidad.

En la religión helenística, Hécate, diosa de la magia, Perséfone, Señora de los Infiernos y Artemisa, diosa lunar por excelencia, formaban una única divinidad, y además, estaban identificadas con la Luna y sus fases. Esta diosa polimorfa simbolizaba el Alma del cosmos, la Naturaleza. Una diosa de triple rostro, Artemisa-Hécate-Perséfone, como las caras de la Luna, que en Efeso se representaba como una mujer con múltiples pechos: Artemisa polimastia. Dadora de bienes y Madre del Cosmos y sus criaturas, fue considerada una Diosa fundamental por todos los filósofos platónicos, así como por los Misterios Egipcios, que se propagaron por todo el Imperio Romano, donde esta Triple Diosa es invocada con el nombre de ISIS.

Pero volvamos a la tradición órfico-pitagórica que relacionaba el fuego, la kratêra y las divinidades infernales. De hecho, de lo que se trataba era, como dice Hermes, de purificar el alma por medio del fuego y del agua, antes de elevarse por los cielos.

Platón también recoge en otro diálogo, el “Fedón” una sorprendente descripción de la geografía infernal. Describe el Tártaro como un lugar en el interior de la tierra, donde múltiples corrientes se encuentran en una laguna central, el Aquerusíade, donde las almas de los hombres son purificadas. Una de estas corrientes: “el río que denominan Piriflegetone”, está formado por torrentes de lava, que luego “arroja fragmentos al brotar en cualquier lugar de la tierra”. Platón estaba fascinado por el volcán Etna, que pudo ver cuando visitó la isla de Sicilia.

Pues bien, Platón nos explica que en el Tártaro las almas de los difuntos son arrojadas, según sus crímenes, a los diferentes ríos que menciona. El agua y el fuego preparaban al alma para su viaje celestial, que sólo era posible gracias al noûs, el ESPIRITU INMORTAL O LA INTELIGENCIA DIVINA. El noûs permitía al alma traspasar las esferas planetarias, y alcanzar la bóveda estrellada.

Fue en el siglo V a.C., en Atenas, donde vemos aparecer la Filosofía del Noûs, de la mano de Anaxágoras de Clazómenas. Para este filósofo el Noûs es la misma Mente Divina, la que ha ordenado el Cosmos, gracias a su movimiento circular.

Esta idea es recogida por Platón, que, al igual que Anaxágoras, identifica la Inteligencia Divina con el Demiurgo, el Dios creador y arquitecto del Cosmos, un universo vivo y dotado de razón.

En el diálogo platónico “el Banquete”, Sócrates nos explica como fue iniciado en los Misterios del Noûs por una sacerdotisa: Diotima de Mantinea. Esta sacerdotisa enseña a Sócrates el camino de ascenso del alma hasta las regiones más elevadas del Cielo Inteligible. Este camino de ascenso es como una escalera, la escalera de Eros, tal como la llama el Prof. Giovanni Reale.

Todo Iluminismo tendrá siempre como centro de su metafísica y mística, esta escalera de Platón, es decir, el camino de ascenso espiritual del alma por medio de su potencia intelectiva, el Noûs.

La Gnosis, el Hermetismo y el Neoplatonismo, desarrollarán ampliamente esta idea: el alma, tiene que purificarse en primer lugar por el agua y por el fuego, en el interior de la Tierra. Y una vez purificada de todo lo mortal y corruptible, debía ascender a través de las esferas del cosmos, los orbes planetarios de la astronomía clásica. Sólo así podía alcanzar el Cielo Inteligible, la Bóveda de las Estrellas y las Constelaciones. Así purificada llegará a la naturaleza solar del Noûs, donde el filósofo se encuentra con todas las potencias divinas, junto a las cuales sólo puede cantar himnos de alabanza a Dios, el Padre de todas las cosas, junto con todos los seres celestiales.

Estas ideas filosóficas serán recogidas por los sacerdotes egipcios herméticos y por los Misterios de Isis, tal como nos lo describe Apuleyo de Madaura en su obra “Las metamorfosis o el asno de oro”.

En los Misterios de Isis, según nos cuenta Apuleyo, el iniciado era purificado por la acción de la Diosa, que como dijimos se trataba de la mismísima Alma del Universo, la Diosa Madre, que purifica a sus hijos por el fuego, lo que, a decir de Apuleyo, les permitía elevarse por todas las regiones celestes, “llegué a las fronteras de la muerte, pisé el umbral de Proserpina y a mi regreso crucé todos los elementos; en plena noche, vi el sol que brillaba en todo su esplendor; me acerqué a los dioses del infierno y del cielo; los contemplé cara a cara y los adoré de cerca.”

Demos ahora un salto en el tiempo, y situémonos en el Siglo de las Luces, donde veremos reaparecer estas ideas platónicas y herméticas, en un escenario muy típico y curioso propio de la época: la Hermandad de los Francmasones.

No vamos a poder contestar aquí a la pregunta: ¿qué es la Francmasonería? Pues se trata de un fenómeno bastante complejo, como podrán comprender tras nuestro relato. Pero lancemos algunas hipótesis sobre la naturaleza de la denomina “Francmasonería especulativa”, que domina en las actuales Logias de Francmasones.

En el año 1614 se publicó en Alemania una obra singular: “la Fama Fraternitatis de la Orden Rosacruz”, que hacía una llamada a todos los científicos y filósofos de Europa, para agruparse en una sociedad universal y compartir sus conocimientos.

Cuatro años más tarde, en 1618, comienza la Guerra de los Treinta Años, que enfrenta a la muy católica Casa Imperial de los Habsburgo contra los Estados alemanes reformados, que además habían sido muy receptivos a la llamada de la Orden Rosacruz. Sin embargo, no encontramos en todo el siglo XVII testimonio de ninguna Sociedad u Orden Rosacruz, que operase realmente bajo tal nombre. Ahora bien, existieron algunos círculos de filósofos y científicos, que se unieron bajo la forma de sociedades, bien místico-cristianas, bien científicas, respondiendo a la llamada de los Rosacruces.

En Inglaterra y Escocia, donde la Guerra de los Treinta Años no había penetrado, los científicos inspirados por la Fama encontraron un lugar pacífico y adecuado para asociarse, y algunos de ellos entraron a formar parte de las antiguas cofradías de constructores de catedrales, que seguían ciertos ritos de iniciación corporativos, en el interior de las llamadas Logias. Existen pocos testimonios de ellos, tal vez el más importante sea el caso de Elias Ashmole, político, anticuario y alquimista británico, que testimonia en sus diarios de la pertenencia a una Logia en Warrington, Condado de Lancashire. Ashmole también había publicado una respuesta a la noble Orden de la Rosacruz, en la que pedía su ingreso.

El impresionante despliegue de las Logias por toda Europa y América, comienza a partir del año 1717. En este año, cuatro Logias londinenses se agrupan para formar la primera Gran Logia, con un único Gran Maestro y una Constitución propia. Se trataba de la primera federación de logias, que crecerá sorprendentemente en pocos años, no solo en Inglaterra y Escocia, sino por toda Europa.

Las Logias que recibían patente de la Gran Logia de Inglaterra, ofrecían la iniciación en los tres grados llamados de San Juan: aprendiz, compañero y maestro. Así fue hasta finales de los años 30 y principios de los 40. En el año 1737, el Caballero Ramsay da su famoso discurso, en el que justifica la introducción de nuevos grados, los grados de la Francmasonería Capitular de San Andrés, inspirados en la Orden de los Templarios. Ramsay era partidario de la causa de los Estuardo, que habían perdido el trono de Inglaterra y Escocia a principios del siglo XVIII. Los Estuardo eran católicos, y recibieron el apoyo de Roma.

Los nuevos grados de la Francmasonería Capitular de San Andrés eran nueve: aprendiz, compañero, maestro, maestro perfecto o arquitecto irlandés, maestro elegido, aprendiz-compañero, maestro escocés y caballero de Oriente. A estos grados y sus ritos se les denominó: “Estricta Observancia”. Esto tuvo lugar primero en Francia y luego en Alemania. Donde, en el mismo año 1737, el Príncipe Federico, futuro Rey de Prusia con el nombre Federico II el Grande, era iniciado en la Francmasonería.

A la vista de estas importantes reformas en el seno de la Francmasonería, podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué secreto se escondía tras este complejo y nuevo sistema de grados de iniciación francmasónicos?

Narra el relato Rosacruz titulado “Fama Fraternitatis”, que la Orden de la Rosacruz” fue fundada en Alemania por el muy sabio Hermano Cristián Rosacruz, a una edad ya adulta. En el centro de Europa construyó la llamada Morada del Espíritu Santo, donde convivían los hermanos de la Orden, todos ellos sabios probados, intentando restablecer la Sabiduría arcana, compendiada en dos libros: el Liber Mundi y el Liber Theos. Tras la muerte del fundador, su cuerpo fue depositado en una “cripta” en la Morada del Espíritu Santo, y su emplazamiento se borró de la memoria de la Orden. Pasados unos años, y tras retirar una placa de latón, uno de los hermanos de una segunda generación de estos sabios, encontró una puerta, que resultó ser la puerta del Templo Funerario de Cristián Rosacruz. Este relato causó una profunda impresión en la conciencia de los filósofos y científicos europeos de principios del siglo XVII. Dice así:

“Por la mañana abrimos la puerta, detrás de la cual se encontraba una bóveda con siete lados y siete esquinas; cada lado medía cinco pies de ancho y ocho pies de alto. A pesar de que esta bóveda jamás había recibido los rayos del sol, estaba claramente iluminada por otro sol, que había aprendido esta capacidad del sol y se encontraba arriba en el centro del techo. En el centro se encontraba, en lugar de una lápida, un altar circular con una placa de latón con la siguiente inscripción: A.C.R.C. este resumen de todo el Universo lo he convertido, en vida, para mi, en una tumba. Alrededor del primer círculo se leía: Iesu mihi Omnia (Jesús es todo para mí). En el centro había cuatro figuras, cada una de ellas encerrada en un círculo. Alrededor de ellas estaba escrito: 1. No hay absolutamente ningún espacio vacío. 2. El yugo de la Ley. 3. La libertad del Evangelio. 4. La gloria de Dios es intangible. Todo esto es claro, preciso, igual que el significado del séptimo lado y el de los dos triángulos que se manifiestan séptuplemente... Todavía no habíamos visto el cuerpo muerto de nuestro tan cuidadoso y sabio Padre. Por eso movimos el altar; entonces pudimos levantar una pesada placa de latón, debajo de la cual se encontraba un cuerpo noble y bello, impecable y sin la más mínima señal de descomposición...”

El relato de la metamorfosis solar de Cristián Rosacruz se encuentra en la base de la idea del secreto de los egipcios, que tanto estimuló a las mentes ilustradas de finales del siglo XVIII, y que se materializó en importantes manifestaciones culturales, entre las que destaca la ópera de Mozart “La flauta mágica”.

En el año 1731, el abate Jean Terrasson publica en Francia, la novela “Sethos, historia o vida extraída de los monumentos y anécdotas del antiguo Egipto, traducido de un manuscrito griego.” En esta obra se habla de una orden de sacerdotes egipcios, bajo la tutela de la diosa Isis, que estaba en posesión de una ciencia secreta, y que tenían una Academia en Menfis, creada por el Rey Menes, el mítico fundador del Reino de Egipto. Esta Academia estaba formada por una Escuela de Medicina fundada por Asclepio, y una Escuela de Filosofía Natural fundada por Mercurio (Hermes Trismegisto). Terrasson era un adepto de las doctrinas de Paracelso, que estuvieron muy en boga en los siglos XVI y XVII, y que igualmente inspiraron al movimiento Rosacruz.



A finales del siglo XVIII, vemos aparecer al controvertido personaje que se hacía llamar: Conde Alejandro de Cagliostro. Este personaje fue el gran difusor del llamado Rito Egipcio. En al año 1780 lo encontramos en Estrasburgo, bajo la protección del Príncipe-cardenal de Rohan, Gran Limosnero de la Corte de Versalles, que le abrirá las puertas de París. Cagliostro advierte que su llegada a París está condicionada a la sumisión de los Filaletes, importante Logia parisina de la Estricta Observancia y a la destrucción de su importante Archivo. Su intención era substituir el Rito de la Estricta Observancia, el rito templario, religioso y tradicional por excelencia, por un nuevo Rito Egipcio, mucho más científico. En Estrasburgo construye en los jardines de una familia aristocrática, fiel al Cardenal de Rohan, un pequeño edificio, inspirado en el Templo Funerario de Cristián Rosacruz, para llevar a cabo el proceso de transfiguración o metamorfosis, que tenía por objeto otorgar la inmortalidad.

En Viena, durante los años ochenta del siglo XVIII, había un clima de cierta tolerancia para los Francmasones, lo que permitió un despliegue bastante amplio de la Orden, que dependía de la Gran Logia de Alemanía, con sede en Berlín, y donde se practicaban, básicamente, los tres grados de San Juan. Sin embargo, en esta época comienzan a difundirse las revolucionarias doctrinas antimonárquicas y anticlericales de la Orden de los Iluminados de Baviera, una sociedad secreta creada en el año 1776, por Adam Weishaupt y el Barón Adolf von Knigge, en Ingolstadt, bastión bávaro de los Jesuitas. Esto generará muchas suspicacias con respecto a la Francmasonería, dado que muchos masones progresistas alemanes se unieron a la Orden, lo que provocaría en el año 1795 la definitiva prohibición de la Francmasonería en el Imperio Austro-húngaro.

La Logia vienesa La Verdadera Concordia, estaba presidida por Ignaz von Born, un francmasón progresista, cabeza de los Iluminati en Viena, que además estaba muy interesado en los antiguos Misterios egipcios. Mozart y Schikaneder se inspirarán en von Born para crear al personaje Sarastro de “La flauta mágica”. La personalidad de von Born es interesante, estudioso de la metalurgia y la mineralogía, fue el restaurador del Museo Imperial de Historia Natural en Viena. Se atribuye a von Born la utilización de la amalgama con mercurio para la extracción de metales, técnica que explica en una obra publicada en 1786. Conocedor de los minerales y los metales, seguramente tuvo conocimientos de alquimia, pues en aquella época la química moderna todavía no se había establecido claramente como una ciencia empírica. En el año 1784 Ignaz von Born publica en el Journal für Freimaurer el artículo titulado: “Los Misterios de los egipcios”, alentando la idea de un secreto arcano guardado por la orden sacerdotal de los egipcios, de la cual es heredera la Francmasonería.

Un año más tarde, en 1785, el hermano de la Logia La Verdadera Concordia, Anton Kreil, leyó una plancha titulada: “Sobre la ciencia de los Masones”, también publicada en el Journal für Freimaurer. A la tenida fueron invitados los Mozart, padre e hijo. Kreil se preguntaba sobre la existencia de una Masonería científica, frente a la Masonería religiosa. Planteaba la existencia de un “secreto” escondido entre los símbolos y “jeroglíficos” de los tres grados de San Juan, un secreto que se habría conservado a lo largo de los siglos, y que tendría su origen en los cultos egipcios, de lo que él denomina la orden de sacerdotes egipcios.

Rescatemos algunos pasajes de este importante discurso, que tuvo una fuerte influencia en los jóvenes Mozart y Schikaneder. Los miembros de la orden sacerdotal egipcia “permanecían la mitad de sus vidas en cuevas subterráneas”, estaban particularmente apasionados por la excavación de las rocas y construían para la INMORTALIDAD. “A cincuenta metros por debajo de las pirámides había aposentos comunicados entre sí por medio de pasadizos… En pocas palabras, todo estaba ocupado y atravesado por grutas, cuevas y pasadizos subterráneos... Si se examina esta forma de estudiar bajo tierra, no debe sorprendernos que los sacerdotes adoptaran la costumbre de ocultar tras un velo casi impenetrable toda su ciencia verdadera”.

La idea de una ciencia oculta en las grutas y cuevas subterráneas, por una orden sacerdotal que habría desvelado los verdaderos misterios del Alma del Cosmos, o de lo que en esta época ya se denominaba la Naturaleza, alentó al joven Mozart y a su compañero de logia Schikaneder, a concebir una Orden de iniciados en los verdaderos Misterios.

En 1800 la esposa de Mozart, Constanza, nueve años después de la muerte de su marido, envió a la editorial de música Breitkopf & Härtel “un escrito, en su mayor parte redactado por mi marido de su puño y letra, sobre una orden o sociedad que con el nombre de “Grotta” quería fundar”. Este escrito se ha perdido.

La gruta a la que se refiere Constanza se nos muestra como un elemento cotidiano, si dirigimos la mirada a una expresión importante del clasicismo del siglo XVIII: LOS JARDINES, y en particular los jardines vieneses de los hermanos francmasones, por los que Mozart había paseado, como por ejemplo, los jardines del parque Aigen de Salzburgo, los jardines del conde Cobenzl en lo alto del Reisenberg junto a Viena o el jardín del barón Peter von Braun en Schönau. En todos ellos había una cueva artificial, diseñada por los arquitectos del jardín, y muchos de ellos contaban con distintos ornamentos inspirados en Egipto: pirámides, obeliscos, esfinges, etc. Todo ello evocando el fantástico origen de la Francmasonería.

La realidad es que los personajes de “La flauta mágica” se mueven por estos jardines vieneses, con sus parajes rocosos, templetes, pirámides, grutas, más que por el verdadero Egipto. De hecho se trata de una recreación de los ambientes francmasónicos austríacos, en un entorno que muestra la concepción de la Naturaleza de la mentalidad clasicista e ilustrada, que luego inspiraría a los filósofos idealistas de la Naturphilosophie o a los artistas románticos del Sturm und Drang, tras la ruptura con las reglas y cánones excesivamente racionalistas del último clasicismo.

Pues bien, en estas grutas artificiales, al igual que en el templete de Estrasburgo del Conde de Cagliostro, debía tener lugar la Iniciación en los Misterios de la Naturaleza. Tal como nos es claramente narrado en el segundo acto de “La flauta mágica”. Así lo explicaba Terrasson en su novela “Sethos”, la obra que inspiró a los francmasones científicos y egiptizantes, que presenta una escena fantástica en la que Orfeo desciende a los infiernos a través de los subterráneos, bajo las Pirámides de Menfis. No es de extrañar que unos años más tarde la Francmasonería del Rito Egipcio adoptara el nombre de Rito de Menfis.

En 1785 se publica en Hamburgo una colección de grabados herméticos y cabalísticos atribuidos a los Rosacruces: Geheime Figuren des Rozenkreuzer aus dem 16 und 17 tem Jahrhundert (Figuras Secretas de los Rosacruces de los siglos XVI y XVII). Destaca en esta obra un sello bastante más antiguo, de alguna obra alquímica del siglo XVII, que lleva la leyenda: VITRIOL, “Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Ocultum Lapidem” (visita el interior de la tierra y rectificando encontrarás la piedra oculta). En este sello vemos un Sol y una Luna, personificados en la ópera por Sarastro y la Reina de la Noche, y también símbolos de los cinco planetas, así como dos globos: el globo terrestre y el globo celeste. Se trata de un jeroglífico que representa una vez más a la Naturaleza y todos sus secretos. La palabra VITRIOL aparece en la Cámara de Reflexión a la que conducen al neófito que va a ser iniciado en el Misterio de la Francmasonería. La misma Cámara de Reflexión es el testimonio de la búsqueda de este Misterio, el Misterio que se revela al ser humano que accede al interior de la tierra, y en una solitaria meditación descubre la piedra oculta, la piedra de los filósofos, entregada por la Diosa Naturaleza: ISIS.

La realidad es que la Ilustración hacía suya la idea monista de Spinoza: “Deus sive Natura”, la Naturaleza es una misma y única sustancia divina e infinita. Muchos Ilustrados adoptan esta idea panteísta de la Naturaleza como una Dea Panthea. Isis será la única divinidad, la propia Naturaleza. Para Goethe es una diosa dormida, que nos contiene y en cuyo seno vivimos, sin desvelar su secreto. Diosa polimastia y velada, dadora de bienes, Madre universal. Esta doctrina espinozista entra en clara contradicción con la idea del Dios Intelecto de los Escolásticos medievales, que todavía predicaba la Iglesia.

Sin embargo, en la ópera de Mozart encontramos elementos profundamente herméticos que nos distancian de esta doble polaridad entre la Naturaleza de la Ilustración y el Intelecto divino de la Iglesia. La iniciación de Tamino y Pamina es una iniciación hermética. Los príncipes protagonistas si bien son iniciados en los subterráneos del Templo y en la Gruta, tras las Puertas del Horror, se unen en unas verdaderas BODAS ALQUÍMICAS, que simbolizan el matrimonio del Alma, nacida de la Noche, y el Espíritu Solar. Así es como interpretan los jóvenes francmasones, Mozart y Schikaneder, el secreto de la francmasonería científica, y con esta ópera quisieron escenificar el rito iniciático de la Francmasonería Egipcia.

Estas ideas procedentes de la Logia La Verdadera Concordia vienesa se extenderán por toda Alemania, de la mano del filósofo kantiano Karl Leonhard Reinhold, profesor de filosofía en la Universidad de Jena, donde será profesor de toda una generación de artistas y filósofos románticos. Reinhold había sido, unos años antes de su traslado a Jena, miembro de la Logia vienesa La Verdadera Concordia, y había escrito, bajo la influencia de Ignaz von Born, sobre los misterios hebreos y los vínculos de Moisés con Egipto, en dos obras: “Moses der Ägypter” y “Die hebräischen Mysterien”. Reinhold se casará con una hija de Christoph Martin Wieland, autor de la colección de cuentos titulada “Dschinnistan”, que incluye los cuentos: “Los muchachos sabios” (como los tres muchachos de la ópera), “La piedra de los filósofos”, obra que había inspirado el libreto de otra ópera del mismo nombre de Schikaneder, en la que había participado Mozart, y “Oberón”, entre otros muchos cuentos. En todos estos relatos se muestra como la razón triunfa sobre el misticismo, en la misma medida que la francmasonería científica de Kreil se oponía a la francmasonería religiosa de la Estricta Observancia. En esta colección de Wieland se incluirá, en torno a los años 1890-91, “La fiesta solar de los brahmanes” y “Lulú o la flauta mágica”, dos cuentos de A.J. Liebeskind, otro yerno de Wieland, que obviamente inspiró al libretista Schikaneder .

La Verdadera Concordia, con su venerable Ignaz von Born al frente, realizó un nuevo intento de descubrir el secreto conservado en la Francmasonería, y que la Orden había rescatado de la noche de los tiempos, en particular del antiguo Egipto. Un Egipto que en realidad venía muy matizado por los testimonios tardíos de época helenística e imperial, y que se registran en obras como “Las metamorfosis o el asno de oro” de Apuleyo de Madaura, “Isis y Osiris” de Plutarco de Queronea, y sobre todo, de las fantasías del Abate Jean Terrasson, en su novela sobre Egipto y sus misterios: “Sethos, histoire, ou Vie tirée des monumens, anecdotes de l'ancienne Égypte, traduite d'un manuscrit grec.”

“La flauta mágica” es la escenificación de un gran drama de misterios, se trata de una ópera ritual, en el que se celebran los nuevos Misterios de Isis, la Naturaleza, tal como los concibieron los jóvenes francmasones Mozart y Schikaneder, que intentaron crear una nueva Francmasonería científico hermética, intentando rescatar a la Orden que se aproximaba a su definitiva extinción, materializada por la prohibición del año 1795. Estos misterios debían celebrarse en los subterráneos del Templo y finalmente en una gruta. Así lo testimonian los dos guardianes armados y apostados ante las Puertas del Horror, al final del segundo acto de la ópera:

“El que atraviese este camino, lleno de peligros
deberá pasar por el fuego, el agua, el aire y la tierra.
¡Si puede soportar la angustia mortal
se elevará de la tierra al cielo!
Y así iluminado, podrá consagrarse plenamente
a los Misterios de Isis.”


Juan Almirall





lunes, 28 de diciembre de 2009

HISTORIA DE LA FRANCMASONERIA Y SU INFLUENCIA EN EL PENSAMIENTO OCCIDENTAL (II PARTE)


Las nuevas ideas, tanto científicas como filosóficas necesitaban ahora ser divulgadas entre la masa, hacía falta una verdadera educación social, para que la reforma fuera real, para que el mundo comenzara a creer en las nuevas ideas científicas y filosóficas. La Ilustración tuvo ese papel, pero nada se hubiera logrado si los sabios ilustrados no hubieran encontrado un lugar donde compartir sus conocimientos y organizar la reforma social, la Logia ofrecía esa posibilidad. Una Hermandad Universal, surgida de Inglaterra y ramificada por toda Europa y América, era, sin lugar a dudas, el lugar más adecuado para la renovación y reconstrucción del mundo, de un nuevo orden social, que superase el feudalismo medieval y el pensamiento escolástico que impregnaba todos los estratos de la sociedad del llamado Antiguo Régimen. Sin embargo, pronto concurrieron a las Logias todo tipo de pensadores, y en el continente, donde la Francmasonería experimentó las más profundas transformaciones, vemos enfrentarse diversas tendencias: por un lado una francmasonería tradicional, católica y jacobita, representada por los grados de la Masonería Capitular Escocesa o de San Andrés y la Orden de la Estricta Observancia; a partir de los años 70, una Masonería revolucionaria y progresista, que en Alemania actuaba a través de la Orden de los Iluminati o Iluminados de Baviera, y una Masonería Esotérica, en la que circulaban ideas herméticas y alquímicas, como la Masonería Científica vienesa de la Logia la Verdadera Concordia o la Masonería del Rito Egipcio del Conde de Cagliostro.

Pero remontémonos al origen. La Francmasonería anterior al año 1717 tiene poca importancia a los efectos que hemos expuesto, a saber, la difusión de las ideas de la Ilustración en Europa, salvo el curioso dato del paso de una Masonería operativa a otra filosófica o especulativa, que ya tuvo lugar en el siglo XVII. Sin embargo, el impresionante despliegue de logias por toda Europa y América, comienza a partir del año 1717. En este año, cuatro Logias londinenses, la Logia de San Pablo nº 1, en la Posada del Ganso, la Logia de la Posada de la Corona nº 2, la Logia de la Posada del Manzano nº 3 y la Logia de la Posada del Romano nº 4, se agrupan para formar la primera Gran Logia, con un Gran Maestro, Jorge Payne, y unos años más tarde, en 1723, se otorgan una Constitución, las famosas Constituciones de Anderson. Se trataba de la primera federación de logias, que crecerá sorprendentemente en pocos años no solo en Inglaterra y Escocia, sino por toda Europa.

Las Logias que recibieron patente de la Gran Logia de Inglaterra, ofrecían la iniciación en los tres grados llamados de San Juan: aprendiz, compañero y maestro. Así fue hasta finales de los años 30 y principios de los 40. Francia, en el año 1737, el Caballero Ramsay da su famoso discurso, en el que justifica la introducción de nuevos grados, los grados de la Francmasonería Capitular de San Andrés, inspirados en la Orden de los Templarios. Ramsay era partidario de la causa de los Estuardo, que habían perdido el trono de Inglaterra y Escocia a principios del siglo XVIII. Los Estuardo eran católicos, y recibieron el apoyo de Roma para su causa. En parte del discurso de Ramsay se habla de la causa de los Estuardo, una causa que es apoyada por la Iglesia católica, frente a la Inglaterra de los Hannover:
“Desde la época de las guerras santas en Palestina, muchos príncipes, señores y ciudadanos se unieron, hicieron voto de restablecer los templos de los cristianos en Tierra santa y, por medio de un juramento, se comprometieron a emplear sus talentos y sus bienes para devolver la arquitectura a su constitución primitiva. Adaptaron de común acuerdo varios antiguos signos, palabras simbólicas tomadas del fondo de la religión, para diferenciarse de los infieles y reconocerse con respecto a los Sarracenos. Estos signos y estas palabras sólo se comunicaban a los que prometían solemnemente, incluso con frecuencia a los pies del altar, no revelarlos nunca. Esta promesa sagrada ya no era entonces un juramento execrable, como se cuenta, sino un vínculo respetable para unir a los hombres de todas las naciones en una misma confraternidad. Tiempo después, nuestra Orden se unió íntimamente con los caballeros de San Juan de Jerusalén. Desde entonces nuestras logias llevaron el nombre de las logias de San Juan en todos los países… Los reyes, los príncipes y los señores, regresando de Palestina a sus países, establecieron diferentes logias. Desde la época de las últimas cruzadas ya se observa la fundación de muchas de ellas en Alemania, Italia, España, Francia y de allí en Escocia, a causa de la íntima alianza que hubo entonces entre estas dos naciones. Jacobo Lord Estuardo de Escocia fue Gran Maestro de una logia que se estableció en Kilwinning en el oeste de Escocia en el año 1286, poco tiempo después de la muerte de Alejandro III rey de Escocia, y un año antes de que Jean Baliol subiera al trono. Este señor escocés inició en su logia a los condes de Gloucester y de Ulster, señores inglés e irlandés.”
El partido de los Estuardo se llamará Jacobita. Ramsay era un jacobita militante, y con su discurso intentó dar un giro a la Francmasonería de San Juan, justificando la introducción de nuevos grados en la Orden. Por otra parte, en el año 1738 el Papa de Roma lanza una bula de excomunión contra todos los francmasones, que llevaba por título “In eminenti apostolatus specula”. Esta bula no afectó en muchos países, donde se cuestionaba el poder papal. Sin embargo, muchos caballeros de la Orden de San Juan de Malta fueron expulsados por pertenecer a la Francmasonería. Estos encontraron refugio en la nueva Masonería Capitular Escocesa o de San Andrés, creada en estos tiempos, que contenía los siguientes nueve grados: aprendiz, compañero, maestro, maestro perfecto o arquitecto irlandés, maestro elegido, aprendiz-compañero, maestro escocés y caballero de Oriente. A estos grados y sus ritos se les denominó la Orden de la Estricta Observancia. Esto tuvo lugar primero en Francia y luego en Alemania. Donde, en el año 1737, el Príncipe Federico, futuro Rey de Prusia con el nombre Federico II el Grande, era iniciado en la Francmasonería.

Pero el siglo XVIII está plagado de personajes enigmáticos, muchos de ellos místicos y espirituales de la época, que encontraron una gran acogida en las Logias. En estas asociaciones o clubes, se encontraban príncipes, señores feudales, con burgueses, comerciantes, filósofos de los que muchos señores feudales eran mecenas, artistas, músicos en su mayoría considerados sirvientes de los señores feudales, con la particularidad que los órdenes sociales se había invertido, una nueva aristocracia que no era de sangre se erigía por un rato en la gobernadora de la Logia, donde el orden social podía verse perfectamente subvertido, un juego en el que se daba un cambio de roles por un rato. Este pasatiempo al que se apuntaban algunos de los aburridos aristócratas, cansados de los rigores de la Corte, costó muy caro a la aristocracia de sangre del Antiguo Régimen.

Algunos de estos personajes fueron, por ejemplo: Joachim Martínez Pasqually o simplemente Martínez de Pasqually, mago y teósofo francés, que en su “El Tratado de la Reintegración de los Seres a sus originales virtudes, poderes y cualidades”, propone la necesidad de reintegración del ser humano caído. Además, fundo en 1754 el Rito místico de los Elús Cohen o Sacerdotes Elegidos del Universo. Orden a la que pertenecieron, otros dos importantes personajes, muy vinculados con la Estricta Observancia: Jean Baptiste Willermoz y Louis Claude de Saint-Martin, este último, padre de la Orden de los Martinistas.

En el año 1776, Adam Weishaupt funda la Orden de los Iluminados de Baviera, en Ingolstadt, bastión bávaro de los Jesuitas, junto con el Barón Adolf von Knigge. En el programa de reforma social de los Iluminati se encuentra la abolición de la monarquía, así como la abolición de la Iglesia. Esta Orden se opone frontalmente a la Orden de la Estricta Observancia, católica y templaria. Esta Masonería progresista y revolucionaria inspirará a los Clubs Jacobinos, los Clubs revolucionarios que dirigieron la Revolución Francesa de 1789, y que se agruparon de manera muy similar a la Francmasonería. Tenemos pues una Francmasonería revolucionaria y jacobina, que aterrorizará a muchas casas reinantes, como la Austríaca, que en el año 1795 prohibirá en todo el Imperio las sociedades secretas.

Todas estas órdenes nacen en el seno de la Francmasonería, son francmasones los que las fundan y quienes las integran, crean sus propias Logias, que finalmente acaban integrándose en la Gran Logia de Francia, o en el Gran Oriente francés. Por cierto, que la polémica entre los grados de la Masonería Escocesa, provocó la formación de un Soberano Consejo de Emperadores de Oriente, que se erigió en el gobernante de la Gran Logia de Francia, lo que terminó por crear una escisión en el seno de la Francmasonería francesa, por lo que se crearon dos Grandes Logias en Francia. Finalmente, se impuso una de ellas, y la mayoría de las Logias de la otra se sometieron a la Gran Logia de Francia, que pasó a denominarse el Gran Oriente.

Por último, tenemos una tendencia, más próxima a los progresistas Iluminati que a la Estricta Observancia, que se preguntará por el secreto de la Francmasonería, que en aquella época de intrigas parecía haberse desdibujado, dado que muchas eran las razones que estimulaban a los francmasones a formar parte de las Logias, pero no muchos comprendían los misterios y secretos que se ocultaban bajo los símbolos tan característicos de la Obra.

En el año 1731, el abate Jean Terrasson publica en Francia, la novela “Sethos, histoire, ou Vie tirée des monumens, anecdotes de l'ancienne Égypte, traduite d'un manuscrit grec.” En esta obra se habla de una orden de sacerdotes egipcios, bajo la tutela de la diosa Isis, que estaba en posesión de una ciencia secreta, y que tenían una “Academia de Menfis”, creada por el Rey Menes, el mítico fundador del Reino de Egipto, esta Academia estaba formada por una Escuela de Medicina fundada por Asclepio, y una Escuela de Filosofía Natural fundada por Mercurio (Hermes Trismegisto). Terrasson era un adepto de las doctrinas paracelsistas, que no olvidemos, estuvieron muy en boga en los siglos XVI y XVII, y que igualmente inspiraron al movimiento Rosacruz.

A finales del siglo XVIII, vemos aparecer al controvertido personaje que se hacía llamar: Conde Alejandro de Cagliostro. Nuestro personaje fue el gran difusor del llamado Rito Egipcio. En al año 1780 lo encontramos en Estrasburgo, bajo la protección del Príncipe-cardenal de Rohan, Gran Limosnero de la Corte de Versalles, que le abrirá las puertas de París. Cagliostro advierte que su llegada a París está condicionada a la sumisión de los Filaletes, importante Logia parisina vinculada a la Orden de la Estricta Observancia y a la destrucción de su importante Biblioteca. Su intención es substituir el Rito de la Estricta Observancia, el rito templario religioso y tradicional por excelencia, por el nuevo Rito Egipcio, mucho más científico. En Estrasburgo construye en los jardines de una familia aristocrática fiel al Cardenal de Rohan, un pequeño edificio, inspirado en las leyendas rosacruces y alquímicas del siglo XVII, para llevar a cabo el proceso de “transfiguración” o metamorfosis, que tenía por objeto otorgar la inmortalidad.

En Viena, durante los años ochenta, había un clima de cierta tolerancia para los Francmasones, lo que permitió un despliegue bastante amplio de la Orden, que inicialmente dependía de la Gran Logia de Alemanía, con sede en Berlín, y donde se practicaban, básicamente, los tres grados de San Juan. Sin embargo, en esta época comienzan a difundirse las revolucionarias doctrinas antimonárquicas y anticlericales de la Orden de los Iluminados de Baviera.

La Logia vienesa La Verdadera Concordia, estaba presidida por Ignaz von Born, un francmasón progresista, cabeza de los Iluminati en Viena, que además estaba muy interesado en los antiguos Misterios egipcios. La personalidad de von Born es muy interesante, estudioso de la metalurgia y la mineralogía, fue el restaurador del Museo Imperial de Historia Natural en Viena. Se atribuye a von Born la utilización de la amalgama con mercurio para la extracción de metales, técnica que explica en una obra publicada en 1786. Conocedor de los minerales y los metales, seguramente tuvo conocimientos de alquimia, pues en aquella época la química moderna todavía no se había establecido como ciencia empírica. En el año 1784 Ignaz von Born publica en el Journal für Freimaurer el artículo “Los Misterios de los egipcios”, alentando la idea de un secreto arcano guardado por la orden sacerdotal de los egipcios, de la cual es heredera la Francmasonería.

Un año más tarde, en 1785, un hermano de la Logia La Verdadera Concordia, Anton Kreil, leyó una plancha titulada: “Sobre la ciencia de los Masones”, también publicada en el Journal für Freimaurer. Kreil se preguntaba sobre la existencia de una Masonería científica, frente a la Masonería religiosa. Planteaba la existencia de un “secreto” escondido entre los símbolos o “jeroglíficos” de los tres grados de San Juan, un secreto que se habría conservado a lo largo de los siglos, y que tendría su origen en los cultos egipcios, de lo que él denomina la orden de sacerdotes egipcios.

Estas especulaciones alquímicas de la Francmasonería científica, respecto a Egipto y sus iniciaciones bajo las pirámides y en cuevas, venían a ser una recreación de la concepción de la Naturaleza de la mentalidad clasicista e ilustrada, que luego inspiraría a los filósofos idealistas de la Naturphilosophie o a los artistas románticos del Sturm und Drang, tras la ruptura con las reglas y cánones excesivamente racionalistas del último clasicismo. La realidad es que la Ilustración hacía suya la idea monista de Spinoza: “Deus sive Natura”, la Naturaleza es una misma y única sustancia divina e infinita. Muchos Ilustrados adoptan esta idea panteísta de la Naturaleza como una Dea Panthea. Isis será la única divinidad, la propia Naturaleza. Para Goethe es una diosa dormida, que nos contiene y en cuyo seno vivimos, sin desvelar su secreto. Diosa polimastia y velada, dadora de bienes, Madre universal. Esta doctrina espinozista entra en clara contradicción con la idea del Dios Intelecto de los Escolásticos medievales, que todavía predicaba la Iglesia.

La Verdadera Concordia, con su venerable Ignaz von Born al frente, realizó un nuevo intento de descubrir el secreto conservado en la Francmasonería, y que la Orden había rescatado de la noche de los tiempos, en particular del antiguo Egipto. Esta línea inspiró a muchos artistas, filósofos y románticas, como fueron Mozart y Schikaneder, autores de la ópera “La flauta mágica”, a Goethe y su teoría sobre la Naturaleza, a algunos idealistas alemanes, que pasaron por la Universidad de Jena, donde se encontraba Karl Leonhard Reinhold, profesor de filosofía y antiguo miembro de la Logia la Verdadera Concordia de Viena, compañero de von Born.


Juan Almirall


CRONOLOGÍA DE LA FRANCMASONERIA EN EL SIGLO XVIII

1710 Brüderschaft des Ordens des Gülden und Rosen-Creutzes o Rosacruces de Oro: fundada por Sincerus Renatus (Samuel Richter).
1717 Fundación en Londres de la Gran Logia de Inglaterra, un grupo de cuatro logias londinenses se federan, nombran al primer Gran Maestro, que será Jorge Payne.
1722 "Imperator Fraternitatis Rosae et Aureae Crucis", Friedrich Stein en Utrecht, Johann Carl von Fridau y Abraham von Brün en Hamburgo, Tobías Schulze en Amsterdam.
1723 El teólogo James Anderson publica las Constituciones de la Francmasonería.
1730 Fundación de la Gran Logia de Dublín.
1731 El abat Jean Terrasson publica la novela “Séthos”. El príncipe y futuro Emperador de Austria, Francisco I es iniciado en la Francmasonería, su esposa, María Teresa no tenía simpatía por la Orden.
1736 Fundación de la Gran Logia de Escocia.
1737 Discursos del caballero Ramsay en París, habla de Ceres de Eleusis y de la Isis egipcia, y de los vínculos de la Orden de los Francmasones con los Caballeros Templarios, en estos discursos se inspiraron los altos grados de la Masonería Escocesa. L.C. Orvius informa sobre una sociedad de Rosacruces que se habría establecido en 1622 en Amsterdam. Sus estatutos coinciden con aquellos de Sincerus Renatus.
1738 El príncipe prusiano Federico, futuro Federico II el Grande, es iniciado en la Francmasonería. El papa Clemente XII lanza su bula de excomunión a los francmasones: In eminenti apostolatus specula. Muchos caballeros de la Orden de San Juan de Malta son expulsados, en Francia se difundirán los nuevos grados de la Masonería Capitular Templaria, a la que accederán los caballeros católicos expulsados. Revisión de los estatutos de la Orden de des Gülden und Rosen-Creutzes. I.W.R.:Testamento de la Fratres Aureae vel Rosae del año 1580.
1740 Federico es coronado Rey de Prusia, y dirige una Logia en su palacio de Charlottensbourg, y funda la Logia de los Tres Globos de Berlín, que se convertirá en la Gran Logia madre de Alemania.
1744 La Logia de los Tres Globos de Berlín comienza a introducir cambios para adaptar los ritos a los nuevos altos grados. Hasta entonces, las logias solo contaban con los tres grados de San Juan: aprendiz, compañero y maestro.
1745 Francisco I de Habsburg es coronado Emperador, protegió a la Francmasonería y se interesó por la Alquimia.
1747 Sociedad de la Cruz de Oro y Rosas y herederos del Caballero del Toison de Oro, Hermann Fictuld.
1753 Jean Baptiste Willermoz entra en la Logia de la Perfecta Amistad, los Filaletes.
1754 Formación del Capitulo de Clermont de altos grados escoceses, basados en la caballería templaria. Martinez de Pasqually crea la Orden de los Elus Cohen, a la que pertenecieron Jean Baptiste Willermoz y Luis Claude de Saint-Martin (1765).
1755 Se forma la Gran Logia de Francia, la antigua Gran Logia, llamada simplemente así, adopta su nuevo nombre y un nuevo código.
1756 Se forma el primer Capítulo regular de altos grados, que toma el nombre Capítulo de Caballeros de Oriente, formado por los príncipes soberanos de la Orden, en Francia.
1757 Refundación de la Orden de la Cruz de Oro y Rosas, Hermann Fictuld, Praga, Ratisbona, Francfort.
1758 Se forma un nuevo Consejo de los Emperadores de Oriente y Occidente de la Gran Logia de Francia. Se crean los grados del Arca Real en Inglaterra y de la Rosacruz en Francia.
1763 Tabella pro concordia Fratrum Roseae et Aureae Crucis. Supresión y prohibición del movimiento de los Rosacruces en Praga.
1765 Muere el Emperador José I de Austria y le sucede su esposa María Teresa, la Francmasonería actuará en la clandestinidad.
1767 Se crea una segunda Gran Logia de Francia. Sistema Clerical de la Orden del Templo: Joh. August Starck.
1772 Muere en Londres Emanuel Swedenborg.
1773 La Gran Logia de Francia pasa a llamarse el Gran Oriente de Francia y comienza la guerra contra la antigua Gran Logia de Francia, que declara al Gran Oriente ilegal. La Logia de los Amigos reunidos introduce el Rito de los Filaletes o buscadores de la Verdad.
1775 Comienza la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América, con George Washington, francmasón, a la cabeza. El Gran Oriente de Francia incorpora a la Orden de la Estricta Observancia.
1776 Adam Weishaupt (1748-1830) funda la Orden de los Iluminados de Baviera, en Ingolstadt, bastión bávaro de los Jesuitas, junto con el Barón Adolf von Knigge (1752-1796).
1777 Revisión de la Orden de los Hermanos de la Rosacruz de Oro. Capítulos provinciales de la Estricta Observancia. Rosacruces de la Cruz de Oro y Rosas en Polonia: L. de Toux de Salverte, August Moszynski.
1778 Mesmer se instala en París, hasta el año 1785. Se constituye un Capítulo de Rosacruces en la Logia de la Sinceridad de los Corazones de Montpellier. Voltaire es introducido por Franklin en la Logia de las 9 Hermanas de París. Rosacruces en Rusia: Nicolaj Novikov, A.M. Kutuzov, I.V. Lopuchin. Martinistas Rusos.
1780 Cagliostro con el Príncipe Cardenal de Rohan en Estrasburgo, Gran Limosnero de la Corte de Versalles
1781 Se publica la “Crítica de la Razón Pura” de Kant. Federico Guillermo de Prusia (futuro rey de Prusia tras la muerte de Federico el Grande, su hermano), entra en la Orden de la Rosacruz de Wöllner.
1782 Cagliostro funda en Londres la Logia “la Sabiduría Triunfante”, Logia madre del Rito Egipcio. Johann Christoff Wöllner, Johann Rudolph von Bischoffwerder y Federico Guillermo de Prusia dirigen la Orden Rosacruz prusiana. Hans Henri von Ecker funda La Orden de los Hermanos Asiáticos o de los Hermanos de San Juan Evangelista de Asia.
1783 Tratado de Versalles, reconoce la independencia de los Estados Unidos. Jean Cladude de Saint Martin escribe la obra “Errores y Verdades” para la Logia de los Amigos reunidos de París, formaba parte de los Filósofos desconocidos dentro del Rito de los Filaletes, era discípulo de Martinez de Pascalli y admirador de Jacob Boehme, introduce un Rito de diez grados en la Estricta Observancia, lo que más tarde se denominó Martinismo. Misiva a la muy iluminada Fraternidad de la Orden de la Cruz de Oro y Rosas. Lux in Cruce: primera bibliografía extensa de los Rosacruces.
1784 Mozart entra en la Logia La Beneficencia (Zur Wohltätigkeit). I. von Born, Gran Maestro de la Logia la Verdadera Concordia de Viena, publica en el Journal für Freimaurer el artículo “Los Misterios de los egipcios”. El Conde de Cagliostro difunde el Rito de la Masonería Egipcia en Francia. Se suprime la Orden de los Iluminati de Baviera.
1785 El Emperador José II de Austria obliga a reducir las logias masónicas a tres en cada ciudad del Imperio. En Viene quedarán la Logia “La Verdad” (que incluía en su seno a la Logia “La verdadera Concordia” donde había sido Venerable Ignaz von Born y contaba con el joven filósofo iluminado Carl Leonhard Reinhold) y “La nueva Esperanza coronada”, que incluía la Logia “La Beneficencia” de Mozart. En este año Anton Kreil, filósofo y filólogo de lenguas antiguas dio varias conferencias: “Sobre la masonería científica”, sobre los pitagóricos, neoplatónicos y los Misterios de Eleusis. En enero Cagliostro se instala en París. En agosto tiene lugar el escándalo del collar de perlas de la Reina María Antonieta, que salpica al Cardenal de Rohan y al Conde de Cagliostro. Mesmer abandona París tras la crítica científica a su teoría del magnetismo animal. Primera edición de las Figuras Secretas de los Rosacruces de los siglos XVI y XVII, en Hamburgo.
1786 Muere Federico II de Prusia y le sucede su hermano Federico Guillermo II, rey rosicruciano, influenciado por el místico y fanático rosacruz Wöllner.
1787 Cagliostro es expulsado de Francia.
1788 El caballero Luis de Aquino funda el Rito de Misraim, en Nápoles. Se publica la “Crítica de la Razón Práctica” de Kant. Karl von Eckartshausen forma su círculo místico y alquímico.
1789 Reunión de los Estados Generales en Versalles. Creación del Club de los Jacobinos en París. El 14 de julio toma de la Bastilla.
1790 Se estrena la ópera de Schikaneder “La piedra de los filósofos”, inspirada en los relatos de Wieland, se publica en la colección “Dshinnstan” de Wieland el cuento de A.J. Liebeskind: “Lulú o la flauta mágica”. Se publica la “Crítica del Juicio” de Kant y “La metamorfosis de las plantas” de Goethe. Proceso contra Cagliostro en Roma.
1791 Mozart escribe “La flauta mágica” y el “Requiem en re menor” entre otras. El 30 de septiembre se estrena en Viena “La flauta mágica” con Mozart como director. El 5 de diciembre muere Mozart en Viena.
1793 Decapitación de Luis XVI y María Antonienta. Comienzo del Reinado del Terror, con Robespierre, que dura hasta su decapitación en 1794.
1794 Societies Rosae Crucis en la Isla Mauricio, el Dr. Sigismund Bacstrom es admitido en la Orden por el Conde de Chazal.
1795 Se prohíben las sociedades secretas en el Imperio Austríaco. Cagliostro muere en el Castillo de Urbino.
1797 Muere el Rey de Prusia Federico Guillermo II, ardiente Rosacruz.
1798 Inicio de la campaña de Napoleón a Egipto.
1799 Napoleón Bonaparte en el poder.

HISTORIA DE LA FRANCMASONERIA Y SU INFLUENCIA EN EL PENSAMIENTO OCCIDENTAL (PARTE I)

En los próximos artículos nos gustaría intentar dar respuesta a la pregunta siguiente: ¿Cómo es posible que de la cosmovisión del siglo XVII, todavía muy influenciada por el pensamiento mágico del Renacimiento, la humanidad pasara a la cosmovisión realista y materialista del siglo XIX? Sin duda, esta pregunta tiene muchas posibles respuestas. Pero nosotros queremos intentar introducir un elemento más al debate, que a menudo pasa desapercibido, dado que es un elemento extraño, no suficientemente estudiado, porque presenta evidentes dificultades. Este elemento no es otra cosa que la Francmasonería del Siglo de las Luces, y su influencia en la Ilustración.

Nos parece que una propuesta de dar respuesta a nuestra pregunta que no contemple este fenómeno histórico, sus motivos e intenciones, siempre será una respuesta incompleta. Dado que, el siglo XVIII es el siglo de la Francmasonería, es el siglo donde esta institución jugará un papel decisivo en la historia de la humanidad, y si bien, siguió teniendo una gran influencia en siglos posteriores, en nuestra opinión, la importancia que tuvo la Hermandad de Francmasones, como un canal de difusión de nuevas ideas, no es comparable, con el rol que jugó en los siglos siguientes. Pues en el siglo XVIII las grandes ideas que desplazaron el pensamiento de la humanidad, desde las doctrinas medievales escolásticas hacia una revolución científica y social, que determina el mundo moderno, todas ellas, circularon por las logias de la Hermandad.

El siglo XVII es el siglo de los grandes filósofos y científicos que trabajan de forma individual. Descartes, Leibniz, Hume, y sobre todo Spinoza en el campo de la ciencia: Kepler, Galileo, Newton. El paradigma cosmológico ha cambiado, el mundo ya no es como lo concebían los medievales, la revolución científica está en marcha. Muchos príncipes ilustrados alemanes invitan a sus cortes a los filósofos y científicos copernicanos. El sol está en el centro del Universo, aunque esta es una idea de los sabios y eruditos europeos, todavía no ha sido asumida por la mayoría. Esta será la tarea de la Ilustración.

A principios del siglo XVII, concretamente en el año 1614, se publica en Alemania, en la imprenta del Landgrave de Kassel-Hesse, un príncipe protestante, una obra singular: la Fama Fraternitatis de la Orden Rosacruz. En esta obra los sabios de una Orden legendaria hacen una llamada a todos los científicos y filósofos de Europa, para unirse, agrupándose en una sociedad universal y compartir sus conocimientos. Esta será una invitación que no dejará indiferente a ningún filósofo europeo. Cuatrocientas respuestas dieron los eruditos de toda Europa a la Fama de los Rosacruces, unas positivas y otras negativas. Europa estaba dividida.

Cuatro años más tarde, en 1618, comienza la Guerra de los Treinta Años, que enfrenta a la muy católica Casa Imperial de los Habsburgo contra los Estados alemanes reformados, que además habían sido más receptivos a la llamada de la Orden Rosacruz. El Palatinado del Rin, con su magnífica capital Heidelberg, Kassel-Hesse, Württemberg. Sin embargo, no encontramos realmente en todo el siglo XVII testimonio de ninguna Sociedad u Orden Rosacruz, que así se denominara. Lo que sí que se dieron fueron algunos círculos de filósofos y científicos, que se unieron bajo la forma de sociedades, bien místico-cristianas, como la Sociedad Macaria de Comenius y Hartlib, bien de científicos, como el Invissible College de Robert Boyle y otros, que pasaría a ser la Royal Society, todas ellas respondiendo a la llamada de los Rosacruces.

En Inglaterra y Escocia, donde la Guerra de los Treinta Años no había penetrado, los científicos inspirados por la Fama encontraron un lugar pacífico y adecuado para asociarse, y algunos de ellos entraron a formar parte de las antiguas cofradías de constructores de catedrales, en aquel momento poco “operativas”, pero que seguían conservando ciertos ritos de iniciación y símbolos corporativos, en lo que se llamaban las Logias. Existen pocos testimonios de ello, pero tal vez el más importante sea el caso de Elias Ashmole, político, anticuario y alquimista británico, que testimonia en su diario la pertenencia a una Logia de Warrington en el Condado de Lancashire. Ashmole también había publicado una respuesta a la noble Orden de la Rosacruz, en la que pedía su ingreso.

A grandes rasgos, las ideas que se propagaban en esta época, eran básicamente las siguientes: la negación cartesiana de la existencia de fuerzas invisibles en la Naturaleza, idea demoledora para el pensamiento mágico del Renacimiento, la cosmología heliocentrista de Copérnico, reelaborada por Kepler y Galileo, el paradigma matemático de una ley física universal formulada matemáticamente, las ideas infinitistas de Giordano Bruno recogidas por Spinoza, y su doctrina monista de una única sustancia: la Naturaleza con atributos divinos, y la necesidad de formar sociedades científicas, y comunidades reformistas de todos los ámbitos sociales, en el campo de la educación con Comenius, y también en lo social. En el campo de la religión la Reforma protestante ya se había producido.

Todas estas ideas son propagadas en el siglo XVII principalmente por individuos, y con el terrible problema de una guerra que está desolando Europa, mermando todo el capital humano. Tras la Guerra de los Treinta Años, a mediados de siglo, Europa renacerá de sus cenizas. Y será gracias a la Ilustración que estas ideas se propagarán, ya no de forma individual, sino por todo el pueblo, gracias a los ideales morales y pedagógicos de los ilustrados del siglo XVIII, educar a la masa será el principal objetivo de estos reformistas en el campo de lo social. Cien años llevará a los ilustrados desmantelar el feudalismo y sus supersticiones, que sumían en la miseria cultural a la gran masa.

En esta tarea de educación de la masa, juega un papel definitivo, tal como veremos, la Hermandad Universal de los Francmasones. Filósofos, científicos, artistas, mentes ilustradas, se darán cita en una Sociedad Universal, y propagarán por sus venas sus ideales de profunda reforma de la sociedad, la cultura y todos los campos del saber.

Juan Almirall

martes, 8 de diciembre de 2009

Comentario: "Jewish Gnosis and Mandean Gnosticism: Some Reflections on the Writing Brontè" de G. Quispel

LES TEXTES DE NAG HAMMADI Colloque du Centre d'Histoire des Religions (Strasbourg, 23-25 octobre 1974), édité par JACQUES-É. MÉNARD, VOL. VII, Leiden, E. J. Brill, 1975, GILLES QUISPEL, “Jewish Gnosis and Mandean Gnosticism: Some Reflections on the Writing Brontè”, pp. 82 – 122.

G. Quispel, el gran estudioso holandés de los textos de Nag Hammadi, dedica este artículo al texto “El trueno, El Noûs perfecto” de la colección de textos de Nag Hammadi (VI, pp. 13 – 21). El nombre “tebrontè” o mejor “nebrontè” del tratado, tal como también se podría leer, coincide con el nombre de la divinidad femenina de la que hablan mandeos y maniqueos. En este texto, Sofía se introduce a sí misma, como el principio y el fin, como la prostituta y la santa. No se trata de un texto cristiano, ni tampoco tipicamente gnóstico. Se trata de un texto judío, del más puro estilo sapiencial, tal como justifica Quispel.

En el texto, la Sabiduría aparece como la esposa del Dios de Israel, y la madre y protectora de los sabios. El estilo de la obra está fuertemente influenciado por la aretalogía de Isis, al igual que el libro de la Sabiduría que forma parte del canon griego del Antiguo Testamento. Esto le permite al autor establecer ciertas semejanzas entre la diosa egipcia Isis y la Sabiduría de los sabios de Isreal, en este caso, los sabios pertenecientes a la Diáspora de Alejandría. En estas obras alejandrinas la Sabiduría aparece como una hipóstasis, que unas veces juega ante su Señor (Prov. 8: 22 – 31), o que dispone de una casa con siete columnas (Prov. 9: 1). Esta hipóstasis de la Sabiduría la vincula con la divinidad femenina de los mandeos: Rûhâ dQudsa, y le permite reconstruir una tradición judía, rechazada por los talmudistas, en la que Dios tenía su esposa: Sofía, tal como testimonia Filón de Alejandría. Existía en Samaría un culto a la esposa divina de Dios, Anat Jahu, también documentado en Egipto. El nombre que los griegos daban a Jahu era el de Iao, nombre citado a menudo en textos gnósticos y papiros de magia.
Una cuestión que preocupa al autor sobre manera es la relativa a la prostitución de Sofía, de la cual solo se pueden encontrar antecedentes en las diosas sirias y caldeas, Ishtar y Astarté, así como en los mitos sincréticos helenísticos, que identificaban a Sofía con Helena de Troya. Esto acerca a la Sofía judía al concepto gnóstico de Sofía, el eón caído, que tan bien se representaba en la gnosis pre-cristiana de Simón el Mago.
Este artículo nos introduce en los antecedentes que permitieron la construcción del mito en torno a la hipóstasis gnóstica de Sofía, un eón caído, por culpa de su deseo de procreación al margen del orden al que pertenecía, en definitiva, como una prostituta divina, de la cual se encuentran algunos antecedentes en las antiguas religiones de Oriente medio. Pero tal vez lo más inquietante del tema sean esos extraños vínculos sincréticos entre la Sabiduría de ciertas corrientes judías, la Isis greco-egipcia y el eón Sofía de los gnósticos, cuyo lugar de encuentro es sin duda Alejandría.

Juan Almirall

domingo, 6 de diciembre de 2009

PABLO: ENTRE LA SABIDURÍA Y LA GNOSIS

"Hablamos, sin embargo, de sabiduría entre los perfectos (teleíois), sabiduría que no es de éste Eón (toû aiônos), ni de los Arcontes de este Eón (tôn arjóntôn toû aiônos), llamados a la desaparición; sino que hablamos de la sabiduría de Dios (theoû sofían) en misterio (en mystêríô), la escondida, que predestinó (proôrisen) Dios antes de los Eones (prò tôn aiônôn) para nuestra gloria, que ninguno de los Arcontes de este Eón (tôn arjóntôn toû aiônos) conoció (égnôken);", este fragmento no procede de ningún códice de Nag Hammadi, como se podría pensar, sino que es una traducción literal del griego de la primera Epístola de Pablo a los Corintios (1 Cor. 2: 6-8). Sorprendente ¿no es cierto? El lenguaje del Apóstol es completamente gnóstico. El problema, sin duda, son las traducciones. Examinemos por ejemplo la popular versión de Nacar y Colunga: "Hablamos, sin embargo, entre los perfectos, una sabiduría que no es de este siglo, ni de los principios de este siglo, abocados a la destrucción, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria; que no conoció ninguno de los príncipes de este siglo;" Esta claro, que en las versiones del Nuevo Testamento al uso, el lenguaje, completamente gnóstico de Pablo, queda totalmente enmascarado. ¿Porqué en las traducciones de los textos de Nag Hammadi se conservan las palabras griegas como Eones y Arcontes, y en las versiones más populares del Nuevo Testamento se traducen de forma tan arbitraria y traicionera?


Nuestra intención en este artículo no es dar respuesta a dicha pregunta, sobre el particular que cada cual saque sus propias conclusiones, aunque nosotros recomendamos que junto al Nuevo Testamento que Uds. acostubren a leer, como la versión de Nacar y Colunga (que es estupenda, sin duda), utilicen el Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español de Francisco Lacueva, de la Editorial Evangélica Clie. Con seguridad, su lectura del Nuevo Testamento cambiará de forma asombrosa, como nos ha pasado a nosotros, repasando en la obra de Lacueva, las Epístolas del Apóstol Pablo.

La intención de este artículo es mostrar como el Apóstol de los gentiles se encuentra en el centro de dos importantes tradiciones: la tradición sapiencial, obviamente del judaísmo, y la tradición gnóstico cristiana valentiniana.

Existe una gnosis pre cristiana, y esto lo reconocen todos los especialistas, comenzando por el Dr. Josep Montserrat. Lo que no nos aclaran demasiado es de dónde procede esta gnosis pre cristiana. Fue el Dr. Quispel quien, en un artículo sobre el tratado "tebronte" de la Biblioteca de Nag Hammadi, ya advertía los grandes parecidos que se encontraban entre las obras sapienciales alejandrinas y las aretalogías de Isis. El tratado citado es una de esas obras gnósticas que puede considerarse más judía que cristiana. Su protagonista es la Sabiduría: "yo soy la primera y la última, la honorable y la despreciable, la prostituta la respetable, la esposa y la virgen, la madre y la hija, los miembros de mi madre, la estéril y la que tiene muchos hijos..." Esta obra se expresa en la línea de las últimas manifestaciones de la tradición sapiencial judía, como son: el libro de la Sabiduría y el Libro de la Sabiduría de Jesús ben Sirac (Eclesiástico), ambas obras escritas en griego, durante el siglo I a.C., en Alejandría. En estas obras, la Sabiduría aparece totalmente personificada, como el Eón Sofía de los gnósticos, y se dice de ella: "Proclama su buen nacimiento al convivir con Dios, y el que es dueño de todo la amó. Pues está iniciada en la ciencia de Dios" (Sab. 8: 3-4).

La Sabiduría incluso aparece como Espíritu de Dios, siempre con carácter femenino, como compañera, esposa y amante de Dios, conocedora e iniciadora en sus misterios. Y sobre todo reveladora de la verdadera Gnosis: "fue quien me dio la Gnosis auténtica de los seres para saber la trabazón del mundo y la actividad de los elementos; el comienzo, el final y el medio de los tiempos, las alteraciones de los solsticios y los cambios de estación, los ciclos del año las posiciones de los astros, la naturaleza de los animales y la bravura de las fieras, la violencia de los espíritus y los razonamientos de los hombres, las variedades de plantas y las virtualidades de las raíces; todo lo que existe, oculto o manifiesto lo conocí" (Sab. 7: 17-21). Los Sabios de Israel conocían ya una Gnosis, una Gnosis a la que llamaban Sabiduría, y que era revelada por el Espíritu Divino.

A esto mismo se refiere Pablo en sus epístolas; Pablo escribe dentro de la tradición sapiencial de Israel, que él, como fariseo que era, conocía perfectamente. Los Fariseos formaban una Escuela de pensamiento rabínica. Muchos de sus miembros eran considerados Sabios de Israel. Los Fariseos eran Rabinos, Maestros de Sabiduría e Interpretes de la Ley. Y Pablo, si bien, no parece haberse confirmado, tal vez por edad, como Rabino o Maestro Fariseo, sí que es cierto, que se presentaba en las Sinagogas de la Diáspora y ante el Sanedrín como Fariseo convencido: "Hermanos, yo soy fariseo e hijo de fariseos. Por la esperanza en la resurrección de los muertos soy ahora juzgado" (Hech. 23: 6). La Escuela Farisea, que contaba con importantes miembros en el alto tribunal del Sanedrín, en el siglo I de nuestra era, creía en la resurrección de los muertos y la vida más allá, de hecho, el Cristianismo, sólo podía darse en el contexto de la filosofía de los Maestros Fariseos, muchos de los cuales eran considerados Sabios, es decir, detentadores de una Gnosis. Esta Gnosis permitía conocer cosas como la naturaleza, los movimientos de los astros, los animales y las plantas, etc. La diferencia entre los Sabios de Israel, a los que seguirán los Gnósticos valentinianos, respecto de los Filósofos Peripatéticos de Alejandría, es que, mientras éstos últimos extraían su Gnosis de la "contemplación" de la Naturaleza, como había enseñado en su obra el gran Aristóteles, los Sabios de Israel, en Alejandría, alcanzaban el mismo conocimiento pero por medio de la "Revelación" directa del Espíritu de Sabiduría, procedente de Dios, el Creador del Cosmos.

En Pablo no hay una idea clara de Trinidad, está por un lado Dios Padre, y el Hijo, que es también Espíritu, cuando se revela a las Iglesias (Ekklêsía que quiere decir simplemente Asamblea), y deja descender su Gnosis entre los Cristianos, y así "a uno le es dada por el Espíritu la palabra de Sabiduría (lógos sofías), a otro palabra de conocimiento (lógos gnôseôs) conforme al mismo Espíritu, a otro fe (pístis) en el mismo Espíritu, y a otro carismas de santidad (jarísmata iamátôn) en un sólo Espíritu; a otro de actividades de poder (energêmata dynámeôn); a otro, profecía (profêteía)..." En definitiva, Pablo enuncia todas las facultades del Sabio de Israel: Sabiduría, Gnosis, Fe, Santidad, Poder, Profecía... Las cualidades que confiere el Espíritu de Sabiduría que buscaban los Sabios de Israel, tal como testimonian el Libro de la Sabiduría y el Ben Sirac.

Esta tradición sapiencial, que encierra el origen de la Gnosis revelada por el Espíritu de la que hablan, sobre todo los Libros de Sabiduría judíos y Pablo en sus epístolas, es la misma que se difunde en las comunidades gnósticas fundadas por Valentín. Los Gnósticos Valentinianos también aspiran a una Gnosis, esperan la revelación del Espíritu de Sabiduría, y por ello, los que lo recibían, se consideraban "pneumáticos", es decir, iniciados en los Misterios de la Gnosis, la Gnosis de los Espirituales que tiene su origen igualmente en Pablo, en la Epístola a los Romanos. Es en Roma donde, curiosamente, enseñó Valentín, y más tarde Plotino, el fundador de la Escuela Neoplatónica, que mantuvo una fuerte polémica con los gnósticos valentinianos, entre los que se contaban algunos alumnos suyos, por lo que éstos debieron ser en la ciudad eterna, tanto o más numerosos que los cristianos más ortodoxos.

Por tanto, podemos decir, en conclusión, que el Gnosticismo Valentiniano y en general todas las Escuelas Gnósticas que proliferaron en el siglo II de nuestra era, no eran nada extraño, como los pintan los heresiólogos y teólogos cristianos contemporáneos a aquellos. Sino que se trataba de una cristianización de la tradición sapiencial judía, en su versión más helenizada e influenciada por la cultura alejandrina, fascinada sobre todo por el descubrimiento de la Naturaleza, bien fuera por la observación directa de los fenómenos, bien fuera por la invocación del Espíritu procedente del Creador del Cosmos, cuyo conocimiento todos estaban de acuerdo en denominar: Gnosis.



Juan Almirall